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La adquisición de un 7% del capital social del Banc Sabadell por parte del BPCE ha sido el último episodio de la nueva etapa que ha iniciado la entidad vallesana. El acuerdo, anunciado este martes, prevé que el grupo francés abone un precio aproximado de 1.200 millones de euros por la operación, atendiendo la cotización bursátil actual del banco catalán. En el comunicado, ambas entidades han resaltado el carácter amistoso de la operación. Es testimonio el compromiso por escrito de garantizar que este paquete del 7% nunca supere el 9,9%, lo cual garantizaría que el BPCE nunca suponga un potencial comprador del Sabadell.
Desde su incorporación, el consejero delegado, Marc Armengol, ha mantenido un perfil discreto y ha protagonizado contadas comparecencias públicas. La última se produjo a finales de septiembre, en la conferencia de directores ejecutivos de Bank of America celebrada en Londres. Allí, repitió las prioridades que ya había avanzado en la primera presentación de resultados que condujo y en la junta de accionistas de mayo: "Hacer crecer el negocio, mejorar la rentabilidad y generar capital". Sin olvidarse del marcado acento tecnológico con el que quiere impregnar el banco.
Ahora, la operación con el BPCE da más pistas de los intereses estratégicos de la entidad catalana de cara al futuro. El Sabadell subraya que el BPCE apoya "plenamente" su hoja de ruta. "Esta operación refuerza nuestra capacidad para continuar ejecutando nuestro plan estratégico y generar valor sostenible a largo plazo", ha apuntado Armengol. Por esta razón, el acuerdo incluye el nombramiento de un miembro del grupo francés en el consejo de administración del banco catalán.
¿Qué busca el Sabadell?
Apenas un año después de sobrevivir a la OPA hostil del BBVA, el Sabadell ha empezado a reestructurar su accionariado. El pasado verano, el inversor mexicano David Martínez, quien acudió al canje en octubre de 2025, ya se desprendió de un 1,5% de su paquete y redujo su posición al 2%. Sin embargo, este fue un movimiento ajeno a la ejecutiva sabadellense, a diferencia del acuerdo con el BPCE.
El presidente de la entidad vallesana, Josep Oliu, ha destacado que el nuevo acuerdo "refuerza la fortaleza y la estabilidad de nuestra base accionarial". El 7% actual no supera el 8,44% del máximo accionista, BlackRock, si bien el techo potencial del 9,9% convertiría a BPCE en el gran accionista de referencia. Y, más importante aún, el Sabadell amarraría un aliado en caso de otra oferta no deseada. Sumado al 4,95% de otro socio estratégico como la aseguradora Zurich, la dupla representa un 12% del capital social del banco, con un potencial del 15%.
Puig (GVC Gaesco) no ve un nuevo núcleo duro con el BPCE, sino un "acuerdo de intercambio de negocio" puro
Hacía meses que Oliu buscaba un nuevo actor institucional que sirviera como blindaje de una nueva OPA y para abrir nuevos negocios. En esta línea, el director general de GVC Gaesco, Jaume Puig, asegura a VIA Empresa que el movimiento no es sorprendente. "Si esto se hubiera hecho con una gran empresa española, no lo entendería. Y si hubiera sido una operación mayoritaria, no lo entendería en ningún caso, ni con una española ni con una extranjera", apunta. Igual que el propio banco catalán, Puig resalta el carácter amistoso de la operación: "No creo que sea un núcleo duro, sino que el Sabadell está haciendo un acuerdo de intercambio de negocio con una entidad francesa, en un mercado fuera del suyo".
Durante y después de la OPA del BBVA, los dirigentes del Sabadell insistieron en que el banco no buscaría un nuevo núcleo duro. Este recaería, defendían, en los accionistas minoritarios (40%-45% del capital social), aquellos que descarrilaron el intento hostil de la entidad presidida por Carlos Torres. Joan Llonch, exconsejero del Sabadell y hoy catedrático honorario de Economía en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), no considera que el acuerdo con el BPCE suponga una contradicción. "Había que encontrar un socio, y creo que es un banco idóneo porque no es agresivo, ya que no quiere quedarse con el Sabadell".
Santiago Tiana, consultor y exdirector general del Sabadell en Marruecos y Portugal, coincide. No obstante, tampoco cierra la puerta a una posible integración, en caso de que el entendimiento evolucione positivamente. Este escenario sería "muy lógico", a su parecer, por las sinergias que hay entre las dos entidades, y por la visión a largo plazo con que se ha promocionado el acuerdo. "Prácticamente, no hay solapamiento de mercados ni competencia directa y, por lo tanto, no debería comportar las decisiones traumáticas sobre oficinas y plantilla que acostumbra a provocar una fusión doméstica", explica.
¿Qué busca el BPCE?
De momento, el mercado ha acogido la operación positivamente. Los títulos del Sabadell se han impulsado por encima del 2,9% este martes, hasta los 3,66 euros, un hecho remarcable para Tiana: "Puede ayudar a la acción a recuperar parte del valor que haya podido perder por la reducción del paquete de David Martínez".
Si bien el BPCE puede contribuir a la estabilidad accionarial del Sabadell, la alianza también genera nuevas vías de negocio que permitirán incrementar los ingresos del Sabadell. De momento, se ha acordado explorar la cooperación en banca corporativa y de inversión, leasing de bienes de equipo, crédito al consumo y negocio internacional de clientes.

Aparte de estos objetivos compartidos, Puig no cree que el BPCE busque algo diferente que el Sabadell. "Es una operación de negocio que puede caer en el terreno estratégico", reitera. De hecho, ambas partes prevén extender las conversaciones hasta principios de 2027 "con el objetivo de identificar los ámbitos en los que puedan apoyar el desarrollo del Banc Sabadell en España, reforzando a la vez la presencia europea de BPCE". Dicho de otra manera, mientras que el banco catalán potenciará sus recursos para competir en el mercado doméstico —y cumplir así con su guidance—, el BPCE entra en el mercado español de la mano con una de sus marcas más relevantes.
Llonch defiende que el acuerdo "abre una potencial expansión de negocio en Francia y Portugal"
Actualmente, el BPCE es el segundo banco en Francia, fruto de la fusión del Banque Populaire y Caisse d’Epargne en el año 2009. Su grupo, además, también controla el lionés Palatine. Asimismo, se trata de un grupo referente en el sector financiero en Europa, donde ocupa la cuarta posición por fondos propios. En total, tiene 36 millones de clientes en todo el mundo y 110.000 empleados. A escala comunitaria ya se encuentra presente en Portugal, a través de novobanco, la cuarta entidad del país. Precisamente, el Sabadell conoce bien este mercado a causa de la alianza que mantuvo con el BCP entre los años 2000 y 2017.
A su vez, además, el BPCE también dispone de diversas líneas de negocio consolidadas. Por ejemplo, BPCE Equipment Solutions es el líder europeo en leasing de bienes de equipo, mientras que Oney se ha convertido en una de las principales entidades de financiación al consumo en el comercio al detalle. El grupo también está bien situado en cuanto a la banca corporativa y de inversión, a través de Natixis CIB, y en gestión de activos mediante Natixis IM.
"Por un lado, tenemos una operación de negocio; se puede aprovechar el conocimiento y la experiencia del grupo francés para potenciar la banca corporativa y de gestión de activos. Por otro, se abre una potencial expansión de negocio en Francia y Portugal", defiende Llonch, que valora la operación como un "gran acuerdo". Cuando menos, constituye una de las primeras decisiones trascendentales con Armengol al frente, además de un verdadero punto de partida en cuanto a estrategia corporativa.
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