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Blanquerna: la polisemia de un nombre

La primera universidad privada catalana no se trata de un centro convencional y jerárquico, sino que más bien es una federación de instituciones con identidades propias

Facultad de comunicación y relaciones internacionales de la Universidad Ramon Llull - Blanquerna | iStock
Facultad de comunicación y relaciones internacionales de la Universidad Ramon Llull - Blanquerna | iStock
Xavier López | VIA Empresa
Especialista en cooperativismo y economía social
20 de Abril de 2026 - 04:55
Act. 20 de Abril de 2026 - 8:19

La transformación social viene de lejos y de Llull. Ramon Llull es, sin duda, una de las figuras intelectuales más singulares de la edad media europea. Pensador, teólogo y escritor, construye un sistema filosófico propio con una ambición poco habitual para su tiempo: unir fe, razón y acción en un mismo marco de comprensión del mundo. Lejos de limitarse a la especulación, entiende el conocimiento como una herramienta de transformación social.

 

De la prolífica obra de Llull, destaca Blanquerna, considerada la primera escrita de la prosa catalana culta. En Blanquerna, el protagonista recorre un itinerario vital completo: de la vida monástica hasta las máximas responsabilidades eclesiásticas, culminando como papa. Pero el relato es mucho más que una sucesión de ascensos jerárquicos: lo realmente relevante es la constante formación continuada del personaje a lo largo de su intensa vida. Cada etapa pone a prueba la coherencia entre pensamiento y acción. El desenlace final es revelador y sorprendente: después de alcanzar el poder más alto, se retira como ermitaño. El mensaje es claro y contundente: el poder sin interioridad y sin criterio pierde sentido.

El concepto de la formación integral de la persona como base del liderazgo conecta, siete siglos después, con la aparición de la Fundación Blanquerna, hecho que evidencia que la elección del nombre no es nada casual. Al contrario, tiene que ver con un trasfondo profundo. Es así que nace en el año 1948 como escuela de magisterio, con el propósito inicial de formar maestros en un momento de necesidad de propuestas innovadoras, y a partir de la creencia —como Llull— de que la educación se convierte en la principal herramienta de transformación social.

 

Como explica Jordi Riera, director general de la institución, Blanquerna es hoy una entidad universitaria de iniciativa social, sin ánimo de lucro, con una base sólida de tradición humanista y cristiana. A todo esto se le debe sumar una alta calidad académica, docente y de investigación, así como de transferencia de conocimiento a la sociedad que queremos continuar sirviendo.

La Blanquerna nace en 1948 como escuela de magisterio, con el propósito inicial de formar maestros a partir de la creencia de que la educación se convierte en la principal herramienta de transformación social

Esta realidad agrupa, a estas alturas, facultades en ámbitos como la psicología, la educación, la comunicación, las relaciones internacionales y las ciencias de la salud. En los últimos años, ha incorporado también estudios en el ámbito de la economía y la empresa, de forma que ha ampliado su incidencia en la formación de perfiles directivos, gestores y profesionales vinculados a la innovación y la gestión organizativa. Todo ello, en cifras actualizadas a principios de 2026, representa 6.700 estudiantes de grado, másters y doctorados, con una oferta formativa de 30 grados y dobles titulaciones, con 560 profesores nacionales e internacionales.

No obstante, Blanquerna siempre piensa a largo plazo, y es en este sentido que en su Marco Estratégico 2026-2030 se definen políticas generales de la institución a concretar en cada una de las facultades. Todo ello, para continuar proyectando su identidad hacia el futuro con los objetivos estratégicos para incrementar su reconocimiento y prestigio, fortalecer la presencia internacional, desarrollar un estilo educativo propio innovador e incrementar la calidad y cantidad de investigación científica, sin dejar de lado la sostenibilidad económica y la mejora y optimización de procesos y gestión.

Pero en Blanquerna siempre les ha gustado ir acompañados. Por esta razón, también está en su ADN y es marca de la casa su propensión a la generación de alianzas y colaboraciones, porque la suma multiplica, cualitativa y cuantitativamente. No es casual tampoco su papel impulsor y cofundador de la primera universidad privada de Cataluña bajo el nombre, también intencionado, de Universidad Ramon Llull.

No se trata de una universidad convencional y jerárquica, sino que más bien se trata de una federación de instituciones con identidades propias. La integran centros como Blanquerna, IQS (ingeniería y management), La Salle (ingeniería, arquitectura y tecnología), Esade (negocios y derecho) y otras instituciones especializadas, como el Institut Borja de Bioètica. Este modelo permite combinar autonomía académica con un marco universitario común, generando un ecosistema diverso pero cohesionado.

El hilo que une Llull, Blanquerna y la institución contemporánea es mucho más que nominal, es profundo y conceptual

Siguiendo este espíritu de cooperación, Blanquerna, como organización de la economía social, forma parte del Grupo Clade, entidad multisectorial de la economía social referente en nuestro país, que tiene como objetivo, como no podía ser de otra manera, la transformación social compatible con la eficiencia, competitividad y vocación de impacto de sus actividades.

Vemos así que el hilo que une Llull, Blanquerna y la institución contemporánea es mucho más que nominal, es profundo y conceptual. Se respira una misma idea de fondo: la calidad de las organizaciones depende de la calidad de las personas que las lideran y en forman parte. Y esta calidad no es solo, ni principalmente, técnica, sino especialmente ética, cultural y humanista.