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Pronovias vuelve a cambiar de manos, ahora en plena crisis empresarial

No parece muy atrevido afirmar que, crisis sectoriales aparte, la gestión de los británicos BC Partners ha sido entre mala y atroz

Fachada de una tienda de Pronovias en Barcelona | David Zorrakino (Europa Press)
Fachada de una tienda de Pronovias en Barcelona | David Zorrakino (Europa Press)
Roger Vinton
Escritor
24 de Abril de 2026 - 04:55

Después de casi un siglo de dedicarse a los bordados y a la seda, el año 2017 la familia Palatchi decidió vender el negocio. Lo que había empezado como una tienda llamada El Suizo (1922), y que había evolucionado hacia la marca St. Patrick (1964), acabó siendo el fabricante de vestidos de novia Pronovias, uno de los más importantes del mundo.

 

Si el fundador del negocio primigenio había sido el judío sefardita procedente de Turquía -como la familia Andik- Alberto Palatchi Bienveniste, que se había instalado en Cataluña durante la Primera Guerra Mundial, su hijo Alberto Palatchi Ribera sería quien decidiría traspasar la empresa al fondo de inversión BC Partners a cambio de 550 millones de euros (de manera inmediatamente posterior a la venta, Palatchi recompró un 10% del capital, además de quedarse como asesor externo). Aunque los implicados no fueron muy explícitos en cuanto a las cifras de la operación, todo parece indicar que el comprador valoró la compañía con un multiplicador de ebitda de más de doce veces.

Cuando los británicos asumieron la gestión de la empresa todo eran buenos propósitos, que pasaban por crecer en Estados Unidos, duplicar la facturación en cinco años y acelerar las inversiones en marketing e innovación. Nueve años después, la realidad es muy diferente, con una empresa cargada de deuda por su propia venta (un año después de la transacción, BC Partners había traspasado deuda a Pronovias por 275 millones, cuando la compañía catalana partía de un nivel de endeudamiento muy bajo).

 

En el tiempo que ha pasado desde que la firma pasó a manos del fondo británico hasta nuestros días, la facturación ha caído desde los 168 millones de euros (2016) a los 88 millones del año pasado, con una caída del beneficio operativo de los 45 millones a los ocho actuales. No parece muy osado afirmar que, crisis sectoriales aparte, la gestión de los británicos ha sido entre mala y atroz. Cuando todo iba ya muy mal, el año 2023, los fondos acreedores Bain Capital y MV Credit tomaron el control de la compañía a partir de canjear la deuda por capital, y a consecuencia de ello, BC Partners se retiró de la compañía.

Desde entonces, los nuevos propietarios han intentado poner orden en el negocio para traspasarlo a alguien más, dada su nula vocación de permanecer en el capital de las empresas. Mientras Bain Capital es uno de los sospechosos habituales de las operaciones corporativas (disponen de 225.000 millones de dólares bajo gestión y han invertido en compañías como Burger King, Domino’s Pizza, Securitas Direct, Toys R Us, entre otras), MV Credit no son tan conocidos (son la división de inversión en deuda de Clearlake Capital y, hasta hace dos años, pertenecían a Natixis, la gestora de fondos del gigante francés BPCE).

Recientemente, ambos fondos -Bain Capital y MV Credit- cedieron la gestión de la empresa a la firma Abencys, un despacho del barrio de Salamanca de Madrid especializado en gestionar compañías en crisis. Los máximos responsables de Abencys son Luis Martín -que fue su fundador- Javier Díaz Gálvez, Carlos A. Grande Grandas, Manuel Gordillo y Alejandro Ingram Solís; los dos primeros con pasado profesional en Ernst & Young y Roca Junyent. Más que la empresa, lo que ahora sale a la venta es la unidad productiva, como suele ocurrir en los concursos de acreedores.

El siguiente paso de Pronovias es encontrar un nuevo propietario: se han propuesto la catalana Desigual y el fondo americano Enduring Ventures

El siguiente paso de Pronovias es encontrar un nuevo propietario y a este efecto se han propuesto dos posibles compradores, la catalana Desigual y el fondo americano Enduring Ventures. En cuanto a Desigual, quien más y quien menos sabe que es una empresa de moda nacida en Barcelona hace poco más de cuarenta años de la mano del suizo Thomas Meyer. También Desigual pasó por las manos de un fondo de inversión y, como el caso de Pronovias, la experiencia no fue nada satisfactoria, hasta el punto de que su fundador recompró el capital que había cedido cuatro años antes (un 10%), pero pagando aproximadamente la mitad de lo que había percibido por la venta. Desde los tiempos de la pandemia, y por diversas razones, a Desigual le está costando mucho generar beneficios, a la vez que su facturación, 332 millones de euros (2024), queda muy lejos del récord histórico cerca de los 1.000 millones, un hito conseguido en 2014.

Por su parte, Enduring Ventures es un fondo fundado en 2019 por Francis Xavier Helgesen y Sieva Kozinsky. El primero de ellos es un antropólogo que hizo carrera en la empresa Better World Books, el mercado virtual de libros de segunda mano que fundó un grupo de estudiantes de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos) en 2002. También puso en marcha la compañía eléctrica Zola (2011). Por su parte, Kozinsky proviene del mundo de la computación y de las startups tecnológicas. En la actualidad, tienen intereses en unas 25 empresas y su enfoque, a diferencia del private equity convencional, contempla las inversiones a largo plazo.

La situación de Pronovias es tan grave, que el proceso de compraventa de la compañía es imprescindible para alejarla de un desenlace de insolvencia asegurada

La situación en que ha quedado Pronovias después de que los fondos de inversión pasaran por su accionariado es tan grave, que el proceso de compraventa de la compañía es imprescindible para alejarla de un desenlace de insolvencia asegurada en este casi concurso de acreedores en que se encuentra inmersa. El despacho que está gestionando la transacción es FTI Consulting, de origen americano, pero con un pie en Cataluña porque hace pocos años adquirieron la firma Delta Partners que había fundado Víctor Font Manté. Precisamente Font continúa figurando como senior managing director de la oficina de Barcelona de la compañía, junto con otros compañeros que lucen el mismo cargo.

Ahora, esta operación denominada prepack (procedimiento previo al concurso de acreedores en el que interviene un experto independiente) queda en manos de la decisión de la jueza Montserrat Mora, que elegirá la propuesta más adecuada a partir de las dos variables principales de las ofertas: el importe líquido a abonar por parte del comprador y la reducción de personal de la empresa que habrá que aplicar. Posiblemente, en cuestión de días o de semanas haya una resolución.