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El secreto mejor guardado del verano en Barcelona está en las azoteas de sus hoteles

Muchas son de acceso libre y ofrecen música en directo, desayunos, vermuts, catas de vino y algunas de las mejores vistas de la ciudad

La terraza Verbena del Monument Hotel se ha convertido en un auténtico oasis urbano | Cedida
La terraza Verbena del Monument Hotel se ha convertido en un auténtico oasis urbano | Cedida
Lourdes López | VIA Empresa
Periodista experta en gastronomía
18 de Julio de 2026 - 04:55

Con el mercurio disparado, jornadas de trabajo que todavía se alargan y las vacaciones cada vez más cerca -pero aún no del todo aquí-, el verano en Barcelona también invita a hacer pequeñas pausas antes de desconectar definitivamente. Y hay una que muchos barceloneses siguen pasando por alto: subir a las terrazas de los hoteles de la ciudad. Durante años las hemos visto como espacios reservados para turistas, pero la realidad es muy distinta. La inmensa mayoría de las terrazas de los hoteles de Barcelona son de acceso libre y permiten disfrutar de algunos de los mejores atardeceres de la ciudad con una perspectiva privilegiada, lejos del bullicio de la calle y con una agradable sensación de oasis urbano.

 

Además, ya no son solo lugares donde tomar una copa. Muchas de estas azoteas han elevado su propuesta con una programación que incluye sesiones de DJ, catas de vino, pop-ups gastronómicas, brunches, vermuts de autor y una coctelería de gran nivel. Y lo mejor es que, por muy poco más de lo que cuesta un cóctel en muchos locales del centro de una ciudad tan turística como Barcelona, es posible disfrutar de un entorno incomparable con vistas panorámicas. Si este julio y agosto te quedas en la ciudad -o simplemente quieres regalarte un respiro entre semana-, te acercamos algunos osasis urbanos en los que merece la pena reservar una tarde para redescubrir Barcelona desde las alturas.

Del corazón de plaça de Catalunya al Barrio Gótico

Empezamos el recorrido en la plaça de Catalunya, donde el Hotel Pulitzer vuelve a convertir su terraza en uno de los puntos de encuentro del verano gracias a #BuenasTardesPulitzer. Hasta octubre, de jueves a domingo, entre las 19 y las 22 horas, la azotea se llena de la mejor escena electrónica de Barcelona con sesiones de DJ, mientras su cocina propone bocados mediterráneos tan apetecibles como la brocheta de cordero especiada o un refrescante dúo de dips formado por tzatziki y hummus.

 

Por muy poco más de lo que cuesta un cóctel en muchos locales del centro de Barcelona, es posible disfrutar de un entorno incomparable con vistas panorámicas

A pocos minutos, en pleno Barrio Gótico, el Hotel Neri ofrece una de las terrazas más singulares de la ciudad. La Roba Estesa toma su nombre de los tendederos que cruzan las estrechas calles del casco antiguo y recrea esa atmósfera íntima y auténtica desde las alturas. Si os apetece alargar la noche, podéis cenar en el también recomendable restaurante Can Bo, situado en la planta baja del hotel.

Frente al mar y con el mejor atardecer

Para brindar, nada mejor que los cóctels de las terrazas de Barcelona | Cedida
Para brindar, nada mejor que los cóctels de las terrazas de Barcelona | Cedida

Bajando por La Rambla hacia el frente marítimo aparece otra de las terrazas imprescindibles del verano, muchas veces olvidada por los locales: la del Duquesa de Cardona. Durante la tarde propone un atractivo menú de paella para despedir el sol frente al puerto mientras un DJ pone la banda sonora entre las 15 y las 19 horas. Después, el ambiente continúa con su oferta de copas; un plan ideal para disfrutar de las vistas a la Barceloneta y su atardecer. 

Si subimos por Via Laietana, encontramos dos propuestas muy diferentes. La primera es la terraza del Gran Hotel Central, situada en la octava planta. Hasta el 30 de septiembre acoge GRAND Sweet Summer, una deliciosa pop-up junto a la prestigiosa pastelería L'Atelier, el obrador de Eric Ortuño y Ximena Pastor, reconocido por sus creaciones de alta pastelería y por haber sido distinguido en diversas ocasiones entre las mejores pastelerías artesanas de España. La experiencia propone cuatro elaboraciones que se sirven maridadas con un cóctel. Entre las propuestas destacan el baklava y la cheesecake de yogur.

Muy cerca se encuentra la terraza del Ohla Barcelona, sin duda, uno de los rooftops más elegantes del centro histórico. El hotel es fácilmente reconocible por su singular fachada, revestida por los icónicos ojos cerámicos diseñados por el artista Frederic Amat, una intervención artística que se ha convertido en uno de los elementos arquitectónicos más fotografiados de la ciudad. Situada frente al Palau de la Música Catalana, la terraza del Ohla Via Laietana combina una piscina con vistas, una cuidada carta de cócteles de autor y una propuesta gastronómica de inspiración mediterránea, convirtiéndose en un refugio perfecto para contemplar cómo cae la tarde sobre el casco antiguo de Barcelona.

Tres clásicos del Passeig de Gràcia

La carta de la Verbena incluye platos para compartir, ensaladas, focaccias, bocadillos, arroces, pescados y carnes | Cedida
La carta de la Verbena incluye platos para compartir, ensaladas, focaccias, bocadillos, arroces, pescados y carnes | Cedida

El Passeig de Gràcia reúne algunas de las terrazas hoteleras más conocidas de Barcelona. En el Mandarin Oriental Barcelona, Terrat sigue siendo una apuesta segura y una de las mejores para despedir el día con vistas privilegiadas sobre el Passeig de Gràcia. Esta temporada la azotea se reinventa con una propuesta gastronómica más mediterránea y pensada para compartir a cargo del nuevo chef de MO, Jordi Delfa, donde destacan elaboraciones como el tartar de carabinero y caviar Oserta, el nigiri de wagyu A5 ahumado, el katsu-sando de ternera asada, col encurtida y salsa tonkatsu o una selección de ostras y caviar. Para brindar, nada mejor que un cóctel elaborado con cava. 

En el Monument Hotel, la terraza Verbena, asesorada gastronómicamente por Martín Berasategui y con Gabriele Milani al frente de la cocina, se ha convertido en un auténtico oasis urbano. Situada en la sexta planta y rodeada de abundante vegetación, cuesta creer que se encuentre en pleno centro de Barcelona. La carta incluye platos para compartir, ensaladas, focaccias, bocadillos, arroces, pescados y carnes, además de una cuidada selección de cócteles clásicos y de autor. Entre semana ofrece un interesante menú de mediodía por 38 euros con bebida incluida. Durante el verano también programa sesiones musicales con Genkie DJ los miércoles y sábados. Además, permite desayunar en su espacio exterior y organiza un brunch el primer y el tercer domingo de cada mes, excepto en agosto.

El Passeig de Gràcia consolida su liderazgo estival con las propuestas de Terrat (Mandarin Oriental), Verbena (Monument Hotel) y La Dolce Vitae (Majestic)

Un poco más arriba, el Majestic Hotel & Spa Barcelona vuelve a convertir La Dolce Vitae en una de las terrazas imprescindibles del verano gracias a sus espectaculares vistas sobre la Sagrada Família y el skyline barcelonés. La gran novedad de esta temporada son sus desayunos al aire libre, una experiencia que traslada la primera comida del día a la azotea con una carta diseñada por el chef ejecutivo David Romero.

La propuesta va mucho más allá del clásico desayuno de hotel: incluye desde unos huevos revueltos sobre croissant crujiente con aguacate y salmón ahumado o unos huevos Benedict hasta un roll de mozzarella fresca con jamón ibérico y trufa, bowls de açaí, pancakes caseros o una vistosa galleta XXL con chocolate, caramelo y fruta fresca. Una forma diferente de comenzar el día en uno de los rooftops más emblemáticos y apetecibles de Barcelona, que mantiene además su cuidada carta de cócteles y gastronomía mediterránea durante el resto de la jornada.

Una fotografía inolvidable y una copa a 125 metros de altura

Al atardecer, mientras la ciudad se ilumina poco a poco, resulta difícil encontrar un lugar mejor para disfrutar de un cóctel con una de las panorámicas más fotogénicas de Barcelona | Cedida
Al atardecer, mientras la ciudad se ilumina poco a poco, resulta difícil encontrar un lugar mejor para disfrutar de un cóctel con una de las panorámicas más fotogénicas de Barcelona | Cedida

Al final del Passeig de Gràcia, la terraza del Hotel Casa Fuster continúa siendo uno de los mejores miradores para fotografiar la avenida modernista por excelencia de Barcelona. Desde este privilegiado balcón se obtiene una perspectiva única del elegante bulevar, con la Diagonal a un lado y el perfil del Eixample extendiéndose hasta el mar. El edificio, obra del arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner y considerado uno de los últimos grandes palacios del modernismo catalán, añade un atractivo extra a la visita. Al atardecer, mientras la ciudad se ilumina poco a poco, resulta difícil encontrar un lugar mejor para disfrutar de un cóctel con una de las panorámicas más fotogénicas de Barcelona.

Y si desde la Diagonal continuamos hacia Glòries, encontramos una de las grandes novedades del verano: SkyWine Experience, en el Mirador Torre Glòries. La propuesta invita a contemplar el atardecer desde 125 metros de altura mientras se participa en una cata guiada junto a la familia Recaredo, uno de los bodegueros fundadores de Corpinnat. La experiencia, disponible de jueves a domingo hasta el 20 de septiembre entre las 19 y las 21:30 horas, incluye la degustación comentada de dos Corpinnat y un vino blanco con unas espectaculares vistas de 360 grados sobre Barcelona.

Un viaje gastronómico sin salir de la ciudad

En el Hotel METT Barcelona, en la cima del Tibidabo, conviven dos espacios con personalidad propia: uno de ellos, la Vermutería 1925 | Cedida
En el Hotel METT Barcelona, en la cima del Tibidabo, conviven dos espacios con personalidad propia: uno de ellos, la Vermutería 1925 | Cedida

En dirección contraria por la Diagonal, hacia la zona de Esplugues, espera otra terraza que merece la escapada: Maymanta, el restaurante del chef peruano de moda, Omar Malpartida, situado en la planta 19 del Grand Hyatt Barcelona, el antiguo Hotel Princesa Sofía. Su propuesta parte de un diálogo entre la despensa del Perú y el producto mediterráneo, combinando tradición, técnica y sostenibilidad en una cocina que viaja por la costa, la sierra y la selva peruanas sin perder de vista el territorio que la acoge.

Una filosofía que el cocinero ha desarrollado también en Barra M, su nuevo restaurante en Barcelona, donde explora la cocina nikkei en formato de barra gastronómica.  Destacan elaboraciones como las ostras con aguachile de hierbas y chalaquita de manzana, las conchas a la parmesana, el ceviche mixto con leche de tigre de erizo, el pulpo anticuchero con romesco y aguacate a la brasa, el lomo saltado, el arroz con pato a la norteña, preparado para dos personas, o el espectacular wagyu A5 con salsa Café París al huacatay. La experiencia se completa con una cuidada carta de piscos y cócteles de autor, entre ellos diferentes versiones del Pisco Sour, chilcanos y sangrías elaboradas con cava, ideales para brindar mientras el sol se pone sobre el skyline de Barcelona.

Maymanta parte de un diálogo entre la despensa del Perú y el producto mediterráneo, en una cocina que viaja por la costa, la sierra y la selva peruanas

Y hablando de hoteles que han cambiado de nombre, otra dirección muy recomendable para las noches más calurosas del verano es el antiguo Hotel Florida, hoy convertido en el Hotel METT Barcelona, en la cima del Tibidabo. Aquí conviven dos espacios con personalidad propia. Por un lado, 1925 Vermutería, un animado punto de encuentro que reivindica la cultura barcelonesa del aperitivo con una amplia selección de vermuts, incluido uno de elaboración propia creado por sus actuales propietarios, dos empresarios italianos. Es el lugar perfecto para disfrutar de unas gildas, unas croquetas, escalivada, tortilla o un buen cóctel elaborado a partir de este vino aromatizado.

Justo al lado se encuentra Albarada, un restaurante de inspiración mediterránea más pausado, luminoso y elegante. Ambos espacios, independientes pero complementarios, permiten escoger entre un ambiente relajado o uno más animado sin renunciar a uno de los grandes privilegios del lugar: contemplar Barcelona desde lo alto del Tibidabo mientras cae la noche.

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