¡Ya tenemos presidente!

No es ningún disparate trazar un paralelismo entre la victoria de Laporta y la de Bartomeu en 2015, aquella donde el éxito deportivo enmascaró un desgobierno generalizado

El presidente electo del FC Barcelona, Joan Laporta, en la jornada electoral del 15 de marzo de 2026 | Javier Borrego (Europa Press)
El presidente electo del FC Barcelona, Joan Laporta, en la jornada electoral del 15 de marzo de 2026 | Javier Borrego (Europa Press)
Roger Vinton
Escritor
Barcelona
16 de Marzo de 2026 - 04:55

Ayer, día 15 de marzo de 2026, fue un día que pasará a la historia del Barça porque los socios eligieron al presidente de la entidad, ejercicio democrático que en nuestros tiempos ya es una singularidad. Con una participación del 42,3%, el candidato elegido fue Joan Laporta Estruch, que repite en el cargo que había ejercido desde marzo de 2021. Los socios le han renovado la confianza para un nuevo mandato, que ahora será de cinco años y no de seis.

 

Dado que las elecciones anteriores habían sido, como decíamos, el 2021, se podría pensar que el anterior mandato también había sido de cinco años, pero no es así, porque los días transcurridos entre la contienda electoral del 7 de marzo y el cierre de ejercicio del 30 de junio de aquel 2021 contaron como una temporada entera.

Un primer apunte dedicado a la participación: ha sido bastante más baja de lo que se podía esperar, dado que el porcentaje de ayer queda por debajo de los de las elecciones de 2015 (donde parecía todo decidido por obra y gracia del triplete y del tridente) y, por supuesto, también es muy inferior al de las contiendas de 2021 (postmoción de censura a Bartomeu, con la consiguiente excitación de la masa social y la posibilidad de votar por correo), 2010 (la llegada de Sandro Rosell investido como mesías), 2003 (el cambio de era de Joan Laporta) y 2000 (las primeras sin Josep Lluís Núñez). Ante participaciones que difícilmente llegan al 50%, sería importante que el club se planteara implantar de manera permanente el voto telemático o, al menos, el voto por correo.

 

Vistos los resultados, la superioridad de Laporta ha sido tal, que incluso se ha permitido el lujo de superar los 30.184 votos que recogió en 2021. Casi tres mil votos más, lo que indica que no ha sufrido ningún tipo de desgaste durante su mandato. Contado y debatido, no es ninguna barbaridad trazar un paralelismo entre la victoria de ayer de Laporta y la de Bartomeu en 2015, aquella donde el éxito deportivo enmascaró un desgobierno generalizado que estaba a punto de llevar el club al borde del abismo.

Los resultados que se produjeron en la votación de ayer domingo fueron los siguientes:

  • Votos emitidos: 48.480, el 42,34% del censo. Descontados los votos nulos (177), la base de votos es de 48.303.
  • Joan Laporta: 32.934 votos, el 68,18%.
  • Víctor Font: 14.385 votos, el 29,78%
  • Voto en blanco: 984, el 2,04%

No hace falta ser un experto en la sociología blaugrana para considerar que el buen momento del primer equipo de fútbol ha sido clave en este resultado

Así pues, es un hecho que Laporta tiene vía libre para gestionar el club durante el próximo lustro, a no ser que algún hecho no previsto trunque el mandato. No es necesario ser un experto en la sociología azulgrana para considerar que el buen momento del primer equipo de fútbol ha sido clave en este resultado, un argumento que muy probablemente se ha visto reforzado por la ilusión de disfrutar de un estadio nuevo de trinca y por la característica más comentada en los últimos tiempos, como es el celebérrimo carisma de Laporta. Su mandato se iniciará el próximo primero de julio, y mientras tanto el club será regido por la junta interina que encabeza Rafael Yuste Abel.

Lo que hay que esperar del nuevo mandato del presidente reelegido es la finalización con éxito de las obras del Estadio, la mejora del panorama financiero del club y el mantenimiento de la competitividad del primer equipo. En cuanto a las finanzas, algunos expertos han intentado hablar de ello en profundidad durante la campaña electoral, y también antes, pero parece evidente que las explicaciones no han entrado a formar parte del caudal de conocimientos de los socios, que prefieren centrarse en los resultados deportivos, como si ambos fueran ámbitos -el financiero y el deportivo- descorrelacionados. En este último punto, la explicación al hecho de que no se haya puesto luz a la oscuridad sobre los números del club hay que encontrarla en la incapacidad manifiesta de la prensa del país para situar sobre la mesa los temas que van más allá del fútbol. Fuera de todo esto, algún día habrá que sellar la grieta abierta con Leo Messi, el mejor jugador de la historia. No hay garantía de que esta reparación se produzca durante el mandato que pronto se iniciará.

Las imágenes de Laporta escoltando a jugadores y entrenador mientras ejercían el derecho al voto tampoco parecen muy saludables desde el punto de vista democrático

Más allá de lo que ayer se vivió en la explanada de Estadio, es importante recordar cómo se ha desarrollado la campaña electoral y el período previo, coloquialmente llamado precampaña. En ningún caso puede considerarse positivo el ambiente tenso y a menudo agresivo que se ha vivido entre los partidarios de un candidato y el otro, donde se ha manifestado la percepción de que desde el poder cuesta mucho respetar a aquellos socios que legítimamente deciden constituirse en alternativa.

Durante el período inmediatamente anterior a las elecciones, hemos visto cómo se les despreciaba y cómo personajes de gran proyección pública y pasaporte azul se acercaban peligrosamente a las fronteras del bullying en sus apariciones en las redes sociales. También hemos visto a uno de los opinadores habituales en elstar-system catalán hacer un artículo elogioso hacia Laporta olvidando decir que él mismo formaba parte de la comisión de ética del club. Y, por supuesto, a muchas caras conocidas de Junts salir en tromba a defender la reelección del presidente. Las imágenes de Laporta escoltando a jugadores y entrenador mientras ejercían el derecho al voto tampoco parecen muy saludables desde el punto de vista democrático.

En cuanto al candidato perdedor, si tiene previsto volver a tomar parte en un proceso electoral, sería necesario que revisara los perfiles de quienes se rodea, porque desde la distancia es fácil pensar que por encima del talento y la aceptación pública se están valorando otros tipos de características. No es nada despreciable considerar que algunos de quienes ayer acompañaban a Font hayan tenido una aportación negativa en términos de votos.

Y para terminar, una curiosidad: si Joan Gamper, en la década de los años diez del siglo XX, tuvo como persona cercana al capitán Joaquín Perís de Vargas, militar catalanófobo y alérgico a la oficialidad de la lengua catalana en el club, el presidente Laporta tiene a Alejandro Echevarría Arévalo, fan declarado de Francisco Franco y amigo de los líderes de Vox.

It has been said that history repeats itself. This is perhaps not quite correct; it merely rhymes.