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Del liderazgo de la UB a la caída de la UdL: el agridulce 2026 del Ránking de Shanghái

La UAB mejora resultados y es segunda en el Estado empatada con la UCM, pero la UPF, la URV y la UdL empeoran la valoración

Edificio de la Universitat de Barcelona, en la capital catalana | Europa Press
Edificio de la Universitat de Barcelona, en la capital catalana | Europa Press
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
Barcelona
24 de Agosto de 2026 - 04:55

Aunque no es, ni mucho menos, la única clasificación internacional de centros universitarios, el Ránking de Shanghái se ha ganado a base de veteranía el apelativo de ser una de las listas más importantes para el prestigio de las universidades de todo el mundo. Nacido en 2003 en el Center for World-Class Universities de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, y constituido más adelante como entidad independiente, dos décadas de elaboración de ránkings con una metodología consolidada hacen que, cada agosto, las universidades corran a consultarlo para celebrar (o lamentar) su posición.

 

De los 2.500 centros evaluados, la lista solo publica los 1.000 mejor clasificados, y de estos, solo los 100 primeros están ordenados por puntuación. A partir de la 101.ª posición, el resto de universidades aparecen en franjas: primero, de la 101 a la 200, y después, de 100 en 100.

En total, se evalúan cuatro categorías principales a partir de seis indicadores. El primero es la calidad de la evaluación, en función del número de alumni ganadores de Nobeles y Medallas Field, con un peso del 10%. El segundo, la calidad del personal investigador, compuesta por el número de ganadores de Nobeles y Medallas Field actualmente vinculados al centro, con un 20%, y de investigadores presentes en la Highly Cited Researchers de Clarivite, con un 10%. En tercer lugar están los resultados en investigación, que representan hasta un 40: un 20% para artículos publicados en Nature & Science, y otro 20% para investigaciones recogidas por las bases de datos Science Citation Index Expanded (SCIE) y Social Sciences Citation Index (SSCI). Finalmente, el último indicador es una media de todos los otros indicadores divididos por el número de trabajadores académicos a tiempo completo de aquella institución, un valor que denominan rendimiento per cápita y que tiene un peso del 10%.

 

Vemos, pues, que el Ránking de Shanghái da un gran peso a una selección concreta de premios de renombre mundial, pero también a la publicación de papers académicos en una serie de revistas y bases de datos concretas. Unos indicadores en los que sobresalen las tres principales universidades estadounidenses, Harvard, Stanford y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que repiten en este orden el podio del año pasado, como también lo hace la británica Cambridge en cuarta posición. La Universidad de California en Berkeley sube hasta la quinta posición, y otra estadounidense, la Universidad de Princeton, es sexta, por delante de la nuevamente británica Universidad de Oxford, que cae dos posiciones, hasta la séptima. Completan el top 10 otras tres universidades americanas: Columbia, Chicago y el Instituto de Tecnología de California.

La UB, 20 años de liderazgo en el Estado

Sin embargo, para encontrar la primera representante catalana hay que bajar bastante más abajo dentro de la lista. Se trata, como el año pasado, de la Universitat de Barcelona (UB), que lidera tanto la clasificación catalana como la estatal y se encuentra en la horquilla de entre la 151.ª y la 200.ª mejores universidades del mundo. Ya hace tres años que la UB ocupa esta franja, a la que ascendió en 2024, y en todas las ediciones del ránking ha conseguido posicionarse como la primera universidad del Estado, sea en solitario o de manera compartida.

“Tener una clasificación como la que ha obtenido la Universitat de Barcelona es casi un milagro, dadas las diferencias abismales que hay entre nosotros y el resto de universidades punteras”, ha valorado el rector de la UB, Joan Guàrdia, al conocer los resultados del Ránking de Shanghái. “Las diferencias de presupuestos, de capacidades y de inversiones no tienen ningún tipo de comparación, y por lo tanto es inútil y completamente inviable una comparación absoluta entre universidades”, ha añadido.

La UB consigue situarse entre la 151.ª y la 200.ª mejor universidad del Ranking de Shanghái por tercer año consecutivo 

Entrando en detalle, el ámbito en el que mejor puntúa la UB es en el quinto indicador, el de artículos científicos indexados en el SCIE y el SSCI, donde consigue una puntuación de 47,8 puntos sobre 100. Se trata del indicador en el que la gran mayoría de universidades españolas destacan más, a diferencia de los premios entre alumni e investigadores, donde prácticamente todos los centros obtienen cero puntos, con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) como única excepción. Aparte de esta categoría, Guàrdia también ha destacado la mejora en el rendimiento per cápita, en el que se consiguen 27,6 puntos: “Estamos obteniendo un esfuerzo de nuestros investigadores e investigadoras de un nivel de excelencia tal que nos colocan dentro de las 110 mejores universidades del mundo en este indicador”.

Pero el estudio no solo clasifica las universidades en términos globales, sino que evalúa su rendimiento en función de áreas de conocimiento. Y aquí, la UB destaca especialmente en Ecología y Medicina Clínica, donde se sitúa entre la 51.ª y la 75.ª posición mundial. En el siguiente escalón, entre la 76.ª y la 100.ª plaza, consigue entrar en hasta seis especializaciones: Matemáticas, Salud Pública, Enfermería, Farmacia y Ciencias Farmacéuticas, Ciencias Políticas y Administración Pública.

La cara y la cruz

Es a partir de la siguiente franja que empezamos a observar cambios en el ránking estatal. Si el año pasado, la Universitat de València (UV) era la única representada entre la 201.ª y la 300.ª, este año cede la posición a la ya mencionada UCM y a la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), empatadas como segunda mejor universidad del Estado, según el Ránking de Shanghái.

En el caso de la UAB, la universidad asentada en Bellaterra mejora el posicionamiento de 2025, cuando se situaba entre la 301 y la 400 del mundo. Como la UB, destaca en publicaciones indexadas en el SCIE y el SSCI, con una puntuación de 44,6 puntos, y consigue superarla en rendimiento per cápita, con una valoración de 28 puntos.

Por áreas de conocimiento, la Autònoma sobresale en Ciencias Veterinarias, situándose como la 23.ª mejor universidad del mundo, y también en Ecología, donde es 46.ª. En Matemáticas, la UAB se sitúa entre las posiciones 51 y 75, mientras que en Geografía y Biotecnología se posiciona entre la 76.ª y la 100.ª. También se posiciona en la franja 101-150 en cuatro áreas: Oceanografía, Ciencias de la Agricultura, Tecnología Médica y Economía.

Estudiantes en la Universitat Autònoma de Barcelona
Estudiantes en la Universitat Autònoma de Barcelona

En la horquilla entre la 301.ª y la 400.ª mejores universidades del Ranking de Shanghái encontramos cuatro universidades españolas, pero ninguna de ellas catalana: se tratan de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad de Granada (UGR), la Universidad del País Vasco (EHU) y la ya citada UV. El año pasado había dos catalanas: la UAB, que ha subido a la franja de los 201-300, y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que este año cae a la de los 401-500, que comparte con la Universitat Politècnica de València (UPV), la Universidad de Navarra (UNAV), la Universidad de Sevilla (US) y la Universidad de Zaragoza (UZ).

Así, entre la octava y la duodécima posición en el Estado, la UPF cae después de tres años de permanencia en la franja 301-400. Sin embargo, la universidad pública barcelonesa más joven supera tanto a la UB como a la UAB en rendimiento per cápita, con 29,9 puntos, aunque en publicaciones indexadas en el SCIE y el SSCI, su segundo mejor indicador, registra 25,4 puntos. Pero lo que realmente afecta la posición de la UPF son los cero puntos conseguidos en el listado de Highly Cited Researchers, un indicador en el que la mayoría de los centros españoles consiguen sumar, aunque sea poco.

La UPF cae a la franja de las 401-500 mejores universidades, pero es 42ª en Ciencias Políticas y 47ª en Economía

Más allá de la tabla global, si prestamos atención a las áreas temáticas, se observa cómo la UPF destaca especialmente en materias vinculadas a las ciencias sociales: es la 42.ª mejor universidad del mundo en Ciencias Políticas y la 47.ª en Economía. En Comunicación también muestra un posicionamiento destacado, situándose entre la 51.ª y la 75.ª plaza mundial. Y si bien no coloca ninguna especialización entre la 76.ª y la 100.ª, sí que tiene dos en la franja 101-150: Biotecnología y Estadística.

La estabilidad de la UPC y la UdG y la caída de la URV

Superada la horquilla de los 401-500, entre la 501.ª y la 600.ª mejor universidad solo hay dos españolas, la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC), pero ninguna catalana. De la 601.ª a la 700.ª tenemos vacío en ambas regiones; es en la de los 701-800 donde volvemos a encontrar representación estatal. Son cuatro en total: la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), la Universidad de Extremadura (UEx), la Universidad de la Laguna (ULL) y la Universidad de Murcia (UM).

De todas ellas, prestamos atención a la UPC, que mantiene la posición que el año pasado recuperó después de caer momentáneamente entre la 801.ª y la 900.ª en 2024. Nuevamente, el mejor indicador de la Politècnica son las publicaciones científicas indexadas, donde obtiene una puntuación de 29,1 puntos. Por áreas de conocimiento, la Ingeniería Civil es la gran especialización de la UPC, en la cual se sitúa entre la 51.ª y la 75.ª mejor universidad del mundo. En la franja 76-100 sitúa dos especializaciones, la Ingeniería Aeroespacial y la Ingeniería Marina u Oceánica, y en la de los 101-150 coloca cinco: Oceanografía, Ciencia Atmosférica, Ciencia y Tecnología Instrumentales, Sensoría Remota e Ingeniería Metalúrgica.

La UPC (701-800) y la UdG (901-1000) se mantienen en las mismas franjas que la edición de 2025 del Ranking de Shanghái

La penúltima franja, la de los 801-900, agrupa un total de seis universidades del Estado, entre ellas la tarraconense Universitat Rovira i Virgili (URV), que cae dos franjas respecto al año pasado, cuando se situaba entre la 601.ª y la 700.ª. La acompañan en esta horquilla la Universitat Jaume I (UJI), la Universidad de Alcalá (UAH), la Universidad de Málaga (UMA), la Universidad de Oviedo y la Universidad de Salamanca (USAL).

La URV consigue valoraciones similares en indexación de publicaciones científicas y en rendimiento per cápita, con 21 y 20,4 puntos, respectivamente. En cuanto a las áreas de conocimiento, la más destacada es el Turismo y Restauración, un ámbito en el que se posiciona entre la 51.ª y la 75.ª mejor universidad del mundo. Más lejos está la Química, donde se encuentra entre la 201.ª y la 300.ª; la Tecnología y Ciencia de los Alimentos, en la franja de los 301-400, y la Salud Pública, en la de los 401-500.

Finalmente, en la franja de los 901-1000 encontramos la última universidad catalana que entra en el top 1000 del Ránking de Shanghái, la Universitat de Girona (UdG), a la cual acompañan otras cinco universidades del Estado: la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), la Universidad d'Alacant (UA), la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), la Universidad de Valladolid (UVa) y la Universidad de Vigo (UVIGO).

En el caso de la UdG, su posición es la misma que la del año pasado, y los indicadores donde consigue mejor puntuación son, nuevamente, la indexación de publicaciones científicas (19,7 puntos) y el rendimiento per cápita (18,8 puntos). Su gran especialidad son las Ciencias Veterinarias, donde se encuentra entre la 151.ª y la 200.ª mejor universidad del mundo, según el Ránking de Shanghái. También destaca en Ciencia e Ingeniería Ambientales y en Ciencias de la Agricultura, donde está en la franja de los 301-400, y en Química, entre la 401.ª y la 500.ª.

Así, la edición de 2026 deja un regusto agridulce para el sistema universitario catalán. La UB, que mantiene un año más el liderazgo, y la UAB, que consigue mejorar resultados y entrar en podio, son las que saborean las mieles; la UPC y la UdG se mantienen estables, y la UPF y la URV son las que muerden el limón. Pero no son las únicas: a estos seis centros, el año pasado también se les sumaba la Universitat de Lleida (UdL), que en 2026 no ha conseguido entrar en el top 1000, cuando el año pasado se situaba en la franja de los 801-900. Tampoco están el resto de universidades catalanas, pero desconocemos si es porque no han puntuado lo suficiente o porque no se encontraban dentro de las 2.500 universidades analizadas por los organizadores.

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