Desde tildarla de “cuarta revolución industrial” a ser una tecnología potencialmente más transformadora que internet, son múltiples las valoraciones hiperbólicas que la inteligencia artificial (especialmente, la generativa) ha coleccionado en los últimos años. Y, a falta de vislumbrar el efecto real que esta tecnología tendrá en el futuro de la sociedad —y del planeta—, lo que sí podemos corroborar hoy es la acelerada adopción que ha experimentado. El sector de la salud es un buen ejemplo: en la edición de 2025 del informe sobre el sector de la salud digital que elabora anualmente Acció se recogía que un 41,5% de las 286 empresas entonces registradas ya hacían uso de la IA. Solo un año después, en la edición de este año del estudio, este porcentaje se ha elevado hasta el 65%.
Esta cifra, citada por la responsable de inteligencia de mercado de Acció, Inma Rodríguez, durante la presentación del estudio, deja más que clara la velocidad de la que estamos hablando. Otro dato, esta vez aportado por el presidente del Barcelona & Madrid Health Hub y cofundador de Mediktor, Cristian Pascual: “El 75% de los países europeos ya usa diagnósticos asistidos por IA”. Da igual si Europa todavía tiene que poner en marcha la Ley de IA, si presenta graves agujeros de seguridad o si tritura —literalmente— toneladas de libros antiguos para ser entrenada: la tecnología ya está aquí y el sector la usa.
Esta es la percepción generalizada que transmite la cuarta edición del Health Revolution Congress, un evento que, alejado de las dudas que todavía planteaba en la anterior edición, este año abraza la IA de manera más decidida. Parte de este hecho se debe, según Pascual, a que “la tormenta ha empeorado”: “La población envejecida es un problema que presiona mucho y tenemos una falta de profesionales que empieza a ser muy obvia”.
De transcribir consultas médicas a mejorar el compromiso de los pacientes
Es así que la IA se ha posicionado como una solución para, de entrada, acelerar aquellas tareas en las que los profesionales médicos no aportan un punto diferencial. Este es el posicionamiento que defiende Heidi Health, una empresa nacida en Australia en 2019 que ya tiene presencia en 50 países y se ha convertido en la herramienta más utilizada para digitalizar las consultas médicas entre los profesionales del sector. “Heidi es una herramienta que transcribe las conversaciones entre el profesional sanitario y el paciente, en tiempo real, y es capaz de generar de forma automática, manteniendo la rigurosidad y la calidad médica, una historia clínica, un informe, un evolutivo…”, explica el director regional de la empresa en España, Carlos López Casanovas.
El software de la compañía, que tiene en el Recinte Modernista de Sant Pau de Barcelona la sede en el Estado, está pensada para un “uso exclusivo” dentro del entorno médico y sanitario. ¿El objetivo? Reducir unas tareas administrativas que, según apunta López, suponen “entre una y dos horas diarias” de la jornada laboral de los médicos. “Nosotros les ayudamos para que puedan utilizar este tiempo para estar con el paciente y dar una atención de calidad”, reivindica el director regional de Heidi Health en España. Desde su llegada hace aproximadamente un año, la compañía ha conseguido un destacable despliegue en Catalunya, con “unos pocos miles” de usuarios profesionales que se dividen en partes similares entre médicos individuales y centros o instituciones.

Sin embargo, es evidente que, en un sector donde se juega con la vida de las personas, cualquier error puede ser crucial. “Es el punto fundamental”, coincide López, que explica que la herramienta de Heidi Health “no depende solo de los grandes modelos de IA generativa”, sino que la empresa también ha creado “capas y modelos propios que guían y ponen vías para que toda la información se procese con la máxima fiabilidad posible”. De la misma manera, “aunque técnicamente no es una grabación”, ya que el sistema hace una transcripción directa y no almacena el audio, para ser usado también es obligatorio pedir el consentimiento, verbal o escrito, de los pacientes.
Heidi Health comparte espacio en Sant Pau con otra compañía extranjera que ha decidido establecerse en Barcelona, aunque en este caso hablamos de un traslado del centro de operaciones. Se trata de la brasileña Serena Labs, una empresa con cinco años de trayectoria que se especializa en desarrollar “plataformas de engagement de pacientes”, según la define el cofundador Pedro Villa. Dicho de otra manera: los softwares que diseña la firma buscan hacer más amable la experiencia de los clientes a la hora de seguir un tratamiento a distancia, reforzar su compromiso con el proceso y evitar el abandono.
Heidi Health y Serena Labs desarrollan soluciones basadas en IA para transcribir consultas médicas y potenciar el compromiso de los pacientes en tratamientos
Con 1,5 millones de pacientes en Brasil, las plataformas de Serena Labs se enfocan en tres segmentos de mercado principales: las aseguradoras de salud, las empresas farmacéuticas y los hospitales y sistemas de salud pública. “Son algoritmos que calculan todo el comportamiento del paciente para guiar en la dirección correcta”, explica Villa a VIA Empresa. La compañía empezó a trabajar originalmente con algoritmos de aprendizaje automático y modelos predictivos y adaptativos, pero ahora han hecho la transición a los grandes modelos de lenguaje (LLM). “Ahora todo es mucho más fácil y tenemos muchos más recursos”, reconoce el cofundador de Serena Labs, aunque también deja claro que “en este sector, la seguridad es muy importante” y que todavía hay muchas cuestiones regulatorias por definir.
En el congreso, la empresa presenta un nuevo modelo destinado a usuarios finales para controlar la dieta. A través de un chatbot integrado en WhatsApp, los usuarios pueden comunicar qué han comido, y el sistema lo registra todo y lo va monitorizando en un panel de control externo. La misma herramienta se ha adaptado también para que la puedan usar los profesionales clínicos del ámbito de la diabetes para controlar las ingestas de los pacientes: el funcionamiento es el mismo, pero en este caso, el médico también tiene acceso completo al panel de control.
El reto de unos pacientes con exceso de información disponible
Sea desde el punto de vista del médico o del paciente, ambas soluciones presentadas buscan limar las asperezas en la relación entre ellos. Sin embargo, existe una tercera variable: ¿qué pasa cuando es el paciente quien, por iniciativa propia, decide emplear la IA como herramienta informativa sobre salud?
A juicio de la investigadora y directora de proyectos de innovación de Top Doctors, Maissaa Sarkis, “las expectativas, necesidades y comportamientos de los pacientes han cambiado”. En una mesa redonda del congreso, la experta ha asegurado que “la inteligencia artificial está sirviendo a estas expectativas, o al menos eso es lo que promete”. Según Sarkis, “el gran riesgo de la IA es que puede dar respuestas con confianza basadas en falta de información y datos sesgados e incompletos”, un contexto con el que “los pacientes interactúan y toman decisiones”.
Para López Casanovas, también presente en la conversación, las herramientas de IA “definitivamente empoderan a los pacientes” y han creado “cambios de dinámicas” en la relación entre estos y sus médicos de cabecera. “No puedo ni contar cuántas veces los profesionales me han dicho que los pacientes acuden con su dispositivo para registrar información”, ha relatado el director regional de Heidi Health en España. López ha defendido que ante este contexto, lo primero que hay que hacer es “reconocer que ya es una realidad y que se debe aceptar”, y ha puesto la educación como el “foco” que hay que priorizar “para asegurarnos de que de alguna manera nos acercamos a una cierta condición de estar preparados, aunque nunca lo estaremos plenamente del todo”.
Sarkis: “El gran riesgo de la IA es que puede dar respuestas con confianza basadas en falta de información y datos sesgados e incompletos”
Quien se ha mostrado más discordante ha sido la presidenta de la Fundación Visible, Patricia Ripoll, que ha desplazado la responsabilidad de los pacientes a los profesionales de la salud: “Con los doctores la relación ya ha empezado a cambiar, porque los pacientes no llegan con las manos vacías a las consultas”. Ripoll ha denunciado una “visión paternalista por parte de los doctores” en cuestiones como quién debe decidir los datos clínicos que se almacenan o no y los que son consultables por los pacientes, pero también ha situado parte de la culpa en la falta de preparación institucional: “Un estudio reciente decía que un 18% de los profesionales médicos había usado ChatGPT en el trabajo, pero que un 79% no había recibido entrenamiento institucional. Si los profesionales aprenden por su parte, ¿cómo podemos esperar que los pacientes estén preparados?”.
La moderadora de la conversación, la fundadora de WTF Healt, Jessica DaMassa, ha aportado algunos datos extras para animar el debate: por un lado, una encuesta en los Estados Unidos según la cual un 35% de los ciudadanos cree que, si haces suficiente investigación por tu cuenta, puedes alcanzar un conocimiento equivalente al de un doctor sobre cualquier estado médico; por el otro, una segunda encuesta, en este caso a profesionales médicos (también de los EUA), un 38% de los cuales creía que de aquí a 2030 la mayoría de los pacientes se estarían autodiagnosticando las enfermedades. Dos cifras que llevan a preguntarse: ¿estamos ante el fin de la profesión médica?
En este caso, la respuesta ha sido un no unánime de los tres participantes, aunque con algún matiz. Desde Heidi Health, López ha puntualizado que “incluso si alguien cree que tiene toda la información y es capaz de hacer un diagnóstico, no se puede operar a sí mismo en casa o comprar los fármacos que necesitan prescripción”. Ripoll ha coincidido en el hecho de que los profesionales “no acabarán siendo obsoletos”, “pero los modelos de cuidado, sí”, ha destacado, en referencia a “la medicina paternalista”. “La IA puede sugerir, y los clínicos deben ser los responsables de rendir cuentas”, ha añadido. Por su parte, Sarkis ha considerado que la IA “tiene el potencial de ser un asistente extraordinario” que hará que “los profesionales evolucionen”.
La amenaza de "Doctor TikTok"
Este exceso o sobredimensionamiento informativo no sucede exclusivamente con la inteligencia artificial. Ya hace tres años que la doctora Geeta Nayyar publicó el libro Dead Wrong: Diagnosing and Treating Healthcare's Misinformation Illness, en el que analizaba la desinformación surgida en crisis de salud como la de la covid-19. “Muchos pacientes venían y la razón por la cual estaban enfermos y morían no tenía nada que ver con la salud”, ha rememorado la autora en un diálogo con la fundadora de Digital Health Connector, Aline Noizet. “Cada día, en urgencias, venía gente diciendo ‘vi tal cosa en TikTok, tengo el mejor suplemento, no necesito un test’. Es un problema cada vez más grande y al cual no estamos prestando atención desde el sistema de salud”, ha denunciado Nayyar.
De hecho, según la doctora, esta nueva ola de desinformación médica no es exclusivamente responsabilidad de la tecnología: “El consumidor ha cambiado. ¿Cuánta gente lleva hoy un reloj inteligente? Todo el mundo quiere estar saludable, y estamos dispuestos a usar cualquier tecnología”. Así, en un “mundo postpandémico” en el que tenemos una “hiperconciencia”, Nayyar ha señalado la nueva competencia que ha surgido por la atención de los pacientes: “Doctor TikTok está disponible las 24 horas del día y te dirá exactamente aquello que quieres ver y sentir, con músicas y bailes muy bonitos”.
Nayyar: “Doctor TikTok está disponible las 24 horas del día y te dirá exactamente aquello que quieres ver y sentir, con músicas y bailes muy bonitos”
Ante esta situación, Nayyar también ha alertado que se está “desmotivando” a los profesionales médicos: “Cuando un paciente dice a un doctor ‘te equivocas, no te creo’, afecta a sus sentimientos”. A esta pérdida de confianza se le suma una falta de responsabilidades por parte de los creadores de contenidos en las redes: “Los influencers el lunes dicen una cosa, el jueves otra, y no hay ninguna asunción de responsabilidades. Si yo me equivoco, puedo perder mi licencia”.
Aun así, la autora no ha querido cerrar la sesión con un regusto negativo, y ante la pregunta de si hay alguna manera de solucionarlo, ha afirmado que “siempre hay espacio, y una de las claves es tomar conciencia de ello”. Nayyar ha reclamado que deben ser los propios profesionales médicos quienes conviertan la comunicación y divulgación en “una prioridad”, porque la pérdida de confianza de los pacientes “también afecta al negocio” de la salud. Y en esta línea, la profesional ha señalado que “Doctor TikTok tiene muchas cosas de las que podemos aprender”, principalmente vinculadas a “qué espera el consumidor de hoy”. “Vivimos en un mundo en el que no nos podemos permitir que los expertos y los doctores se queden callados. Tenemos que empezar a entender que no nos podemos quedar en la defensa, sino que tenemos que ser ofensivos y mirar cómo afrontar esta competencia digital”, ha reclamado.
La salud digital, un sector al alza en Catalunya
Entre toda esta desinformación, de lo que sí que podemos hablar con cifras en la mano es del estado de la salud digital en Catalunya. Un sector que, más allá de la adopción acelerada de inteligencia artificial que hemos mencionado al inicio, destaca por su crecimiento constante. A 2026, son ya 419 las empresas que conforman la industria catalana según el estudio de Acció, un 8,5% más que el año pasado, que conjuntamente facturan 652 millones de euros (+2,9%) y ocupan 5.326 profesionales (+0,5%).
De todas ellas, las herramientas digitales es el segmento profesional que concentra un volumen más alto de firmas, un 38,2% del total, seguida por las terapias digitales (26,3%) y por las soluciones de bienestar y servicios digitales en salud (14,8%). De manera similar al conjunto de la economía catalana, las pymes representan un enorme porcentaje de las corporaciones de salud digital, hasta un 92,1%, pero en este caso también destacan las startups, que conforman el 54,7% de las compañías de salud digital de Catalunya. De hecho, la salud es el principal sector de especialidad del ecosistema de empresas emergentes catalán, con un 17,3% del total y el liderazgo en facturación.
El sector de la salud digital concentra 419 empresas en Catalunya, que facturan 652 millones de euros y ocupan 5.326 profesionales
En cuanto a las tecnologías más allá de la IA, la robótica, las tecnologías inmersivas, la telemedicina, los sensores y la ciberseguridad son, en este orden, las siguientes más implementadas entre las empresas del sector. El informe también destaca tres tendencias concretas en las que el Principat concentra un número destacado de proyectos: se tratan de los subsectores de las femtech (48 empresas), las agetech (53) y las pediatech (52), tecnologías aplicadas a la salud de las mujeres, las personas mayores y los niños, respectivamente.
Finalmente, un último ámbito en el que destaca especialmente la salud digital catalana es la inversión extranjera: Catalunya es la cuarta región del mundo que más número de proyectos de inversión extranjera tecnológica en el sector de la salud captó entre 2021 y 2025, por detrás de Massachusetts (EUA), Telangana y Karnataka (Índia); y la quinta en el mundo por capital invertido, superada solo por Beijing (China), Massachusetts y California (EUA) y, nuevamente, Telangana.