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Bruselas acelera para impulsar grandes bancos europeos: "El momento es ahora"

La Comisión presentará un primer paquete de medidas a principios de 2027 y alerta de una fuga de 230.000 millones por la fragmentación del sector bancario

Las fachadas de los edificios del Banc Sabadell y CaixaBank | Cedides
Las fachadas de los edificios del Banc Sabadell y CaixaBank | Cedides
21 11.03.26
Director
20 de Julio de 2026 - 04:55

Mientras que bancos importantes como los catalanes CaixaBank o Banc Sabadell no se plantean iniciar fusiones transfronterizas, Europa presiona para hacerlas realidad. Han pasado cerca de dos años desde que Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), pidiera acelerar operaciones corporativas entre grandes entidades de varios países europeos. De momento, sin embargo, apenas se han producido. ¿El motivo? El camino hacia la gran consolidación bancaria europea permanece lleno de escollos, ahora recogidos en un informe sobre la competitividad del sector bancario europeo presentado el pasado viernes por la Comisión Europea. Un documento que aspira a ser el punto de partida de la nueva modernización de la banca a escala comunitaria.

 

Durante los últimos meses, Bruselas ha recogido más de 200 aportaciones de entre los más de 4.500 bancos, firmas y asociaciones europeas sobre el escenario actual para diseñar una hoja de ruta que converja con los informes Letta y Draghi, pilares del proyecto de futuro de la competitividad europea.

Y no es un informe menor, dado que cualquier cambio que afecte a la banca repercutirá sobre las empresas: en Europa, alrededor del 70%-80% de la financiación empresarial depende de la banca, de acuerdo con la European Banking Federation. Dicho sea de paso, reducir esta dependencia también es otro de los objetivos que persigue la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en el marco de la Unión de Ahorros e Inversiones (SIU, por sus siglas en inglés). La idea es que un verdadero mercado único pueda habilitar alternativas de financiación para las pymes más allá de la banca tradicional, tal como sucede en Estados Unidos.

 

Las integraciones bancarias son la vía más rápida para unificar el sector, pero de momento no seducen a los grandes bancos nacionales. En Catalunya, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, volvió a descartar participar en ellas hace un mes. "No se dan sinergias para crear valor", remachó. En el caso del Sabadell, si bien se desconocen las intenciones del nuevo CEO, Marc Armengol, el concepto gustaba a su predecesor, César González-Bueno. Durante la OPA hostil del BBVA, defendió más de una vez que eran estas operaciones las que "tendrían sentido" y que había llegado el momento de "tener una mirada larga", a pesar de que también cuestionó su viabilidad con las condiciones actuales.

Es un hecho que Bruselas sufre a la hora de transformar sus diagnósticos en reformas. Tan solo hay que revisar qué se ha hecho el último año: aunque en 2025 se registró el mayor volumen económico de fusiones bancarias transfronterizas desde 2008, la consolidación continuó concentrándose principalmente en operaciones domésticas, tanto por número de transacciones como por su peso relativo, según la Autoridad Bancaria Europea (EBA). En este sentido, la cara de la moneda son las dos operaciones entre Erste (Austria) y Santander Bank Polska (Polonia), a razón de unos 7.000 millones de euros; o la compra de Novo Banco (Portugal) por parte del BPCE (Francia), por unos 6.700 millones de euros. Ambas, sin embargo, quedan lejos de las cifras que movía el caso BBVA-Sabadell, que únicamente con la oferta inicial planteaba una transacción alrededor de los 12.500 millones de euros. Y se trataba de una consolidación nacional.

La Comisión Europea advierte que podría sancionar a países que bloqueen grandes fusiones como Alemania en el caso UniCredit-Commerzbank

Así pues, las cifras de estas dos operaciones quedan lejos de los movimientos relevantes que busca Europa. La cruz, en cambio, sí se acerca más: la OPA que UniCredit (segundo banco italiano) lanzó sobre Commerzbank (segundo banco privado alemán) la pasada primavera se elevó hasta los 35.000 millones de euros. La negativa del gobierno alemán a la operación supuso todo un terremoto para las aspiraciones de Lagarde y von der Leyen, y ha estado muy presente —indirectamente— en el contenido del nuevo informe: "Las intervenciones injustificadas a escala nacional obstaculizan con demasiada frecuencia la capacidad de los bancos europeos para consolidarse". Y Europa advierte: en próximos casos sancionará a aquellos países que malogren una gran fusión por intereses proteccionistas.

¿Qué dice Bruselas?

En realidad, el informe entregado el 17 de julio sirve como preámbulo de un plan de acción que se iniciará el primer trimestre de 2027. La Comisión se ha comprometido a presentar entonces un primer paquete de medidas, una vez haya calibrado la reacción del sector a su diagnóstico. "Si el objetivo es colectivo, la responsabilidad también debe serlo", adelantó Maria Luís Albuquerque, comisaria de Servicios Financieros y Unión de Ahorro e Inversiones, en la presentación del pasado viernes. En sí mismo, en el documento predomina el tono autocrítico y constructivo tan habitual de los informes Letta y Draghi. "Aunque las reformas posteriores a la crisis financiera mundial han mejorado significativamente la resiliencia del sector bancario europeo, el marco regulador se ha vuelto excesivamente complejo", admite el texto.

La afirmación se explica a partir de dos datos muy significativos: hoy, el crédito transfronterizo a compañías dentro de la eurozona representa solo cerca del 16% del crédito total a empresas, y la fragmentación del sistema bancario constituye una fuga de unos 230.000 millones de euros en activos líquidos de alta calidad. Un dinero que Albuquerque explicó que podría usarse "para estimular la economía europea".

Así pues, el objetivo es simplificar el sector sin eliminar las salvaguardas de Basilea III —fuentes europeas reconocen haber sido "muy rigurosos" con algunas de ellas—, promover herramientas como las titulizaciones —tan defendidas por el presidente de CaixaBank, Tomàs Muniesa, en la última Reunión del Cercle d'Economia—, o bien hacer crecer las grandes entidades y combinar su impacto con las más pequeñas.

Sobre este último punto, el espíritu recuerda mucho a la reflexión del exconseller de Economía y Finanzas, Antoni Castells, en una entrevista a VIA Empresa. "¿Cuántos bancos europeos de primer nivel son importantes en los otros países, además del suyo? (...) En Estados Unidos, en cambio, hay una gran cantidad de bancos pequeños, pero también encontramos los siete principales en todas partes", expuso Castells. Ahora, Bruselas propondrá un Reglamento de Requisitos de Capital que permita identificar más claramente bancos pequeños y menos complejos dentro del marco regulador, con el fin de aliviar la presión regulatoria que sufren.

Respecto a los más grandes, la apuesta son las ya mencionadas fusiones transfronterizas. "Ahora es el momento", aseguran fuentes europeas a VIA Empresa. "Los bancos deberán aceptar que, a pesar de que les va bien en solitario, en el futuro se requerirán entidades más consolidadas", añaden. Sin embargo, habrá que hacer atractivas estas operaciones. Por esta razón, la Comisión presentará medidas concretas más adelante para hacerlas más viables en cuanto a asignación de capital y liquidez. Por ahora, dice el informe, este es un lastre que impide competir con las principales entidades internacionales. La idea, pues, es que no haya barreras entre los países, de manera que la matriz de un gran banco pueda distribuir el dinero entre sus filiales en función de la estrategia y las necesidades. Adicionalmente, también se propone que los bancos compren deuda de varios países y no concentren su exposición en un solo territorio.

"En Bruselas están convencidos de que el caso del supervisor único puede aplicarse ahora con el fondo de garantía de depósitos", explican fuentes europeas a 'VIA Empresa'

Por otro lado, la Comisión también sustituirá la propuesta de 2015 sobre el Sistema Europeo de Seguro de Depósitos (EDIS) por una nueva propuesta más simple y mutualizada. Tal como sucede con la compra de deuda, el objetivo es garantizar que la quiebra de un grupo transfronterizo no genere distorsiones en la eurozona. Además, se ofrece para coordinar la relación entre estados miembros, e incluso a crear nuevos mecanismos. "Están convencidos de que el caso del supervisor único [posterior a la crisis financiera de 2008] puede aplicarse ahora al del fondo de garantía de depósitos", afirman fuentes europeas.

En esta línea, Bruselas también quiere hacer viables los grandes productos bancarios a nivel comunitario. Esta es otra de las limitaciones actuales a las fusiones paneuropeas, debido a las 27 realidades que conviven en la eurozona. Por ejemplo, resultaría complicado que bancos como CaixaBank o el Sabadell puedan ofrecer depósitos o préstamos minoristas con las mismas condiciones en varios países sin generar costes adicionales. En el documento, la Comisión admite que debe mejorar en la armonización de un marco que resuelva casos específicos, a pesar de que no da pistas de cómo lo hará. Sí que es más concreta en cuanto al código único antiblanqueo de la UE, que será directamente aplicable en los estados miembros desde el 10 de julio de 2027 y, avanza la institución, será mucho más armonizado.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde | Albert Cadanet (ACN)
La presidenta del BCE, Christine Lagarde | Albert Cadanet (ACN)

Como tercera medida, Bruselas ataca otra cuestión que merma la competitividad de las pymes europeas frente a las norteamericanas: a diferencia de EE.UU, gran parte de estas compañías no disponen de una calificación crediticia de agencias como Moody's o S&P. Esto provoca que a menudo los bancos tengan que consumir más capital a la hora de prestarles dinero, uno de los efectos asociados al denominado output floor de Basilea III, que limita hasta qué punto las entidades pueden reducir sus requerimientos de capital mediante modelos internos. Si bien la Comisión no concluye que este hecho esté perjudicando la financiación empresarial, sí que avanza una revisión y una flexibilización del marco actual para ayudar a los bancos a financiar proyectos estratégicos sin consumir más capital del que tocaría.

Más allá de la banca, el informe avanza "cambios específicos" en las empresas de servicios de inversión: desde su estructura a la remuneración y requisitos de capital y liquidez. Finalmente, también propone revisar y eliminar información redundante, reutilizar datos y mejorar el intercambio de datos de las diferentes entidades financieras. ¿El motivo? Bruselas calcula que el coste del reporting asciende a los 11.200 millones de euros anuales, mientras que el coste regulatorio se dispara hasta los 24.000 millones, según datos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Reacciones: más prisas que optimismo

El informe de este viernes será uno de los grandes puntos de interés de las presentaciones de resultados trimestrales de esta semana. Cabe decir, sin embargo, que de momento, el contenido ha suscitado más expectación entre las organizaciones sectoriales que entre los bancos. La Asociación Española de Banca (AEB) tilda de "gran paso" el documento y, en general, suscribe las conclusiones recogidas, pero no las considera muy rompedoras. "El informe podría haber sido más ambicioso en otros aspectos esenciales", lamenta. En concreto, la AEB cree que habría que haber incluido un "mandato explícito de competitividad" para los supervisores.

La AEB cree que el informe "podría haber sido más ambicioso" y pide "actuar ya" para no perder competitividad

No obstante, la principal queja de la asociación es el calendario. "¡Hay que actuar ya!", proclama en una declaración en la que también pide "celeridad para transformar las recomendaciones en medidas concretas". Y hace referencia a un informe elaborado conjuntamente con la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) y la Unión de Cooperativas de Crédito (UNACC), donde se destaca que "la plena culminación del mercado de capitales podría generar ganancias macroeconómicas adicionales significativas". "Existen numerosos diagnósticos, informes, análisis, propuestas e incluso consensos, pero los avances siguen siendo limitados", cierra el documento.

En este tono también se expresan otros profesionales del sector. "La prioridad no debería ser aprobar más regulación, sino garantizar una implementación efectiva, homogénea y más exigente que la que ya existe", asegura a VIA Empresa Santiago Tiana, exdirector general de Banco Sabadell en Portugal y Marruecos. En este sentido, Xavier Fàbregas, director de productos y servicios de inversión de GVC Gaesco, recuerda que a pesar de que el primer paquete legislativo llegará a principios de 2027, "las negociaciones posteriores podrían alargarse un tiempo". El problema es que ni Bruselas ni el sector bancario tienen mucho más tiempo que perder.

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