Uno de aquellos debates que tenemos de manera cíclica en el país es aquel que hace referencia al gran volumen de cruceros que cada verano hacen parada y fonda en el puerto de Barcelona. En general, las principales acusaciones que formulan los detractores de los cruceros hacen referencia a la contaminación de estos barcos gigantescos que transportan a los cruceristas y también, precisamente, a la cantidad de turistas que vierten en la ciudad de Barcelona cada vez que se detienen. En referencia a esta relación compleja entre cruceros y la ciudad, estos días se está hablando de una eventual subida relevante de la tasa turística que haría del puerto uno de los más caros para los pasajeros de un crucero. Según la planificación publicada por el Port de Barcelona de cara a este 2026, la previsión de barcos de este ámbito que durante el año pararán en Barcelona superará el millar, un dato que hace de la capital catalana el principal puerto del Mediterráneo y de Europa en este segmento.
Sea como sea, hoy no pretendemos hablar de debates públicos, sino que la intención es explicar quién hay detrás de estos grandes barcos que nos visitan cargados de turistas. Sin duda, la compañía líder mundial es Carnival Corporation, que tiene un tercio del mercado planetario. Aparte de su marca principal, Carnival, también son los propietarios de Costa Cruceros, una compañía italiana muy conocida que adquirieron en el año 2000. La historia de Carnival empezó en 1972, cuando el israelí Ted Arison (nacido Theodore Arisohn) abandonó Norwegian, la compañía naviera que había contribuido a fundar. En el último ejercicio cerrado, Carnival facturó 27.300 millones de dólares. El máximo accionista es Micky Arison, hijo del fundador, con el 7,3% de las acciones. El grueso del capital cotiza libremente en bolsa. Cabe destacar también que la familia Arison, instalados en Florida desde la década de los sesenta, son fundadores y accionistas mayoritarios del equipo de baloncesto de los Miami Heat, de la NBA.
El segundo lugar del ranking mundial en el sector de los cruceros lo ocupa Royal Caribbean Cruises, que como en el caso de Carnival también tiene su sede en Florida (Estados Unidos). Una cuarta parte del negocio mundial está en sus manos, lo que les permite tener unos ingresos de 18.400 millones de dólares. A pesar de su denominación, los orígenes del negocio hay que buscarlos en Noruega a finales de la década de los sesenta, cuando Sigurd Skaugen, Gotaas Larsen y Arne Wilhelmsen, vinculados familiar o personalmente al sector naviero, pusieron en marcha la compañía. Por cierto, el último de ellos, Wilhemsen, murió en la ciudad de Mallorca durante la pandemia de covid a la respetable edad de noventa años. La empresa cotiza en bolsa y la mayor parte de sus inversores son fondos, pero también hay un accionista individual, Arne Alexander Wilhelmsen, que posee más del 6% de las acciones.
En el tercer lugar del podio encontramos a la italiana Mediterranean Shipping Company, más conocida como MSC, con un 12% del mercado. El matrimonio formado por Gianluigi Aponte y Rafaela Diamant Pinas, que se conocieron estudiando en Suiza, puso en marcha el negocio en 1970 con el apoyo del padre de Diamant Pinas, que era un banquero judío-suizo. Medio siglo después, con la empresa y la familia ubicados en Suiza, los Aponte son una de las principales fortunas del planeta, y es que hay que pensar que los cruceros solo son una rama del negocio global que controla la familia, donde el transporte de mercancías, el cargo, tiene un peso muy importante. A diferencia de las firmas anteriores, MSC es totalmente privada —no cotiza en bolsa y todas las acciones están en manos de los Aponte— de manera que no resulta sencillo averiguar las cifras de negocio. A pesar de ello, algunas estimaciones sitúan sus ingresos anuales alrededor de los 7.000 millones de dólares, una cifra que seguramente se queda corta.
Y el número cuatro de estos campeones internacionales, con un 8% del negocio mundial, es Norwegian Cruise Line, una compañía fundada en Noruega, pero que hoy en día tiene su sede en Florida. Antes hemos hablado del papel de Ted Arison en la creación de esta empresa y también de la Carnival. En el caso de Norwegian lo hizo en colaboración con Knut Utstein Kloster, que ya había heredado una compañía naviera de su abuelo. Hoy en día, es una empresa cotizada en bolsa sin accionistas de referencia, dado que la mayor parte del capital está en manos de fondos de inversión. Los ingresos anuales de Norwegian ascienden hasta los 9.800 millones de dólares.
Quien explota las terminales es una sociedad llamada Cruceros del Puerto de Barcelona, subsidiaria de Barcelona Port Investments, que desde 2023 pertenece a la firma turca Global Ports Holding
Si las grandes compañías de cruceros son bastante desconocidas para el público en general, aún lo es más el funcionamiento del Puerto de Barcelona en este ámbito de negocio. Quien explota las terminales es una sociedad llamada Cruceros del Puerto de Barcelona, subsidiaria de Barcelona Port Investments, que desde 2023 pertenece a la firma turca Global Ports Holding (GPH). Aquel año, Royal Caribbean se desprendió del 38% que estaba en sus manos. Hasta ahora, la actividad de cruceros se extiende a lo largo de cinco terminales repartidas entre el Muelle Adosado y el World Trade Center, pero está previsto que el próximo año entre en servicio una nueva terminal, la G, que ha sido adjudicada a Royal Caribbean Group y a Cruise Terminals International (CTI). Al primero de los miembros de esta alianza de empresas (joint venture) ya lo conocemos, mientras que el segundo es una empresa de infraestructuras portuarias, cuyo capital pertenece en un 90% al fondo iCON y el 10% restante precisamente a Royal Caribbean.