Para esta sección, de vez en cuando ha sacado la nariz una empresa que no es especialmente conocida por el gran público -no comercializa producto final, sino que lo hace a fabricantes- pero es fundamental en su sector por el gran volumen de facturación que tiene. La hemos mencionado tres veces: el primero fue el septiembre de 2021 mientras hablábamos del fondo de inversión MCH Private Equity Investments, el segundo, el junio de 2022, mientras hacíamos un repaso al currículum de David Garcia Gassull, el dueño de la empresa de embutidos Can Duran. Finalmente, hace justo un par de años, volvió a salir cuando describíamos el gran hub empresarial que es la autopista B-30 a su paso por Sant Cugat. Esta empresa que hoy ya merece ocupar un espacio por sí sola en el Laberinto del Poder es Europastry, fabricante de masa de pan congelada.
Es muy probable, como decíamos al principio, que Europastry (o Fripan, la otra marca que utiliza) no sea un nombre especialmente conocido por el gran público, pero esta empresa es de las más importantes del país y ya ha alcanzado una facturación que supera los 1.500 millones de euros (2025). Una historia de éxito que comenzó en 1963 cuando Pere Gallés Payàs (1931-2010) dejó su Castellterçol natal para abrir un horno en Barcelona, concretamente en Nou Barris. En la familia eran panaderos de generaciones y la voluntad de Gallés era ampliar de manera relevante el perímetro del negocio, que hasta entonces estaba confinado en el Moianès. Aquel primer horno se convirtió en cadena, la más importante de Barcelona, bajo la marca El Molí Vell, y posteriormente, ya en la década de los ochenta creó Europastry-Fripan para producir pan congelado precocido, una idea surgida de observar cómo en Francia tenía éxito el pan congelado en crudo.
Uno de los primeros inversores que le dio apoyo fue la firma de capital riesgo Dinamia, verdaderos pioneros del private equity en el Estado español, que en 1994 entraron en el capital comprando un 26%. Por el accionariado también ha pasado el holding de los Carulla, Agrolimen, que en el año 2000 adquirieron el 50% del capital de la empresa, pero lo que debía ser una alianza estratégica resultó un intento de corto vuelo. Para cubrir el agujero, poco después aparecieron Inveralia, Banco Pastor e Ibersuizas, que inyectaron recursos a la empresa para financiar su crecimiento continuo.
En 2002 iniciaron la política de compras, cuando se quedaron con Frida, que era su principal competidor. Desde aquel tiempo, por el accionariado de la compañía han pasado muchos inversores conocidos, como la cárnica Vall Companys o el Banco Sabadell. Después de la muerte del fundador, en 2011, su hijo Jordi -cuarta generación de panaderos- tomó el relevo en el liderazgo de la empresa. En la actualidad, el 76% de las acciones están en manos de la familia fundadora, los Gallés, mientras que un 20% pertenece al fondo de inversión MCH Private Equity, y el resto, al equipo directivo.
Europastry no es una marca muy conocida por el gran público porque su producto lo vende a empresas que lo transforman, y no tiene contacto con el cliente final
Comentábamos que Europastry no es una marca muy conocida por el gran público porque se dedica a aquello que se conoce como B2B, es decir, su producto lo vende a empresas que lo transforman y, en consecuencia, no tiene contacto con el cliente final. Pero donde sí que es muy conocida es en las páginas salmón, es decir, en la prensa financiera, porque ya hace tiempo que no para de generar noticias. Su política de compras hace que a menudo veamos Europastry en los titulares de los diarios económicos.
Sin ir más lejos, en 2022 compraron el negocio de congelados de la americana Dawn Foods, posteriormente tomaron el control de la alemana DeWiBack, mientras que en 2024 compraron la neerlandesa De Groot Edelgebak. El año pasado se quedaron la firma tailandesa Art of Baking y la también neerlandesa Van Eck. Hace pocos días, llegaron a un principio de acuerdo para adquirir la norteamericana Highland Baking, por una cifra cercana a los 700 millones de euros.
No solo es noticia por las compras constantes, sino que también lo es por los movimientos en el accionariado. Ahora hace un año, se anunció que el holding de “la Caixa”, Criteria, compraría un 20% de la panificadora, pero tres meses después, y poco después de la caída al averno de Ángel Simón -primer ejecutivo del holding de la estrella- la operación quedó parada, como también sucedió con la entrada de Criteria en Celsa, otro proyecto construido por Simón.
Pero Europastry también ha sido noticia en diversas ocasiones por sus salidas a bolsa que en todos los casos se han visto frustradas. La primera vez que se especuló con una eventual salida al parqué de la compañía fue a finales de 2006, aprovechando que el Banc Sabadell había vendido el 20% de las acciones que poseía. Después de esta operación, los principales accionistas pasaron a ser la familia Gallés, con el 70%, y el grupo Vall Companys, con el 27%. El banco vallesano había estado solo dos años en el accionariado.
Europastry es el modelo de empresa que debería ser más frecuente en el país: facturación por encima de los mil millones, propiedad familiar, sin aversión a salir a bolsa y ambición por crecer
A finales de 2008, año de inicio de la crisis financiera mundial, decidieron echarse atrás y no sacar la compañía a bolsa. Un nuevo intento de salir al mercado fue en 2018, cuando el fondo MCH Private Equity intentó colocar su paquete del 20% en bolsa. La salida no se hizo ni en 2018, ni en 2019 (año con una sequía de OPV sorprendente) y en 2020 llegó la pandemia, que echó por tierra cualquier proyecto.
Y así llegamos a 2024, el año en que más cerca ha estado Europastry de pisar el parqué, pero los gestores de la empresa se echaron atrás en el último momento, para desesperación de toda la industria financiera que había estado trabajando durante meses para llevar a cabo la colocación. El mal sabor de boca que dejó esta decisión podría pasarles factura en próximos intentos de empezar a cotizar.
Sea como fuere, Europastry es el modelo de empresa que debería ser más frecuente en el país: facturación por encima de los mil millones, propiedad familiar, sin aversión a salir a bolsa y ambición por crecer, tanto orgánicamente como mediante compras.