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En enero de 2022, hace ahora más de cuatro años, hablamos con todo detalle de Glovo, la firma catalana de delivery que en aquel momento acababa de cambiar de accionistas. El nuevo propietario mayoritario pasó a ser la compañía alemana Delivery Hero, que se dedicaba al mismo negocio que la comprada. Lo que remarcamos en aquel momento fue que Glovo arrastraba un largo historial de pérdidas porque en toda su historia no habían conseguido cerrar ni un solo ejercicio en positivo. También hablamos del perfil de Delivery Hero, que en aquellos momentos tenía como máximo accionista una empresa sudafricana vinculada a internet. Salvo las pérdidas sostenidas de la empresa de las mochilas amarillas, casi todo ha cambiado en estos más de cuatro años y medio que han pasado desde aquel escrito.
Uno de los hechos relevantes de estos últimos tiempos tiene sus raíces en el año 2020, cuando el Tribunal Supremo declaró como falsos autónomos a los riders (repartidores) de la compañía, con lo que se configuraba un interrogante gigantesco en el horizonte de la empresa; efectivamente, no tardaría en llegar una avalancha de sanciones por parte de las autoridades a la firma catalana. Los problemas aún se consolidaron más cuando, poco después de aquella sentencia, en el verano de 2021 se aprobó la llamada Ley Rider, que reafirmaba la condición de asalariados por cuenta ajena de los repartidores de plataformas como Glovo, Uber Eats o Just Eat.
En el mes de enero de 2023, la empresa recibió una multa de 56,7 millones de euros por parte del ministerio de Trabajo español por considerar que los repartidores estaban afiliados al régimen de trabajadores autónomos de manera impropia, dado que con la legislación mencionada antes debían ser considerados trabajadores por cuenta ajena. La multa también tenía como origen la contratación como riders de personas extranjeras sin permiso de trabajo en el estado español. Con esta sanción, la empresa acumulaba ya multas por un importe superior a los 200 millones de euros.
Más tarde, en diciembre de 2024, con el conflicto de los falsos autónomos todavía abierto, el fundador de la empresa y máximo responsable, Òscar Pierre Miquel, tuvo que ir a declarar a la Ciudad de la Justicia en calidad de imputado en el marco de una causa de carácter penal que había puesto en marcha la Fiscalía. Solo un día antes de la declaración, la empresa había decidido regularizar laboralmente a sus repartidores para ajustarse a la legislación vigente. La proximidad de las fechas fue etiquetada de coincidencia por parte de Pierre. También en aquel diciembre tan denso se supo que un competidor de Glovo, en este caso Just Eat, demandó a la empresa catalana por competencia desleal (por la existencia probada de falsos autónomos), con una reclamación de 295 millones de euros. El verano siguiente la demanda fue desestimada.
Los quebraderos de cabeza no se detuvieron aquí, porque a principios del verano de 2025, la Comisión Europea sancionó a Delivery Hero y Glovo por pactos contra el mercado propios de un cártel (cuando todavía Glovo no había sido absorbida por la alemana) con un importe de 329 millones de euros, de los cuales 106 a cargo de la empresa dirigida por Pierre. Aquel mismo verano, la Seguridad Social les reclamó 450 millones de euros por cotizaciones impagadas y también por las multas que se derivaban. Como guinda del pastel, la semana pasada la inspección de trabajo de la Generalitat de Catalunya ha abierto un expediente sancionador a la empresa por no detener la actividad de los repartidores durante la alerta roja por calor de este verano. La multa prevista, insignificante si la comparamos con las cifras que hemos ido viendo, será de unos 50.000 euros.
Uber ha ofrecido alrededor de unos 13.000 millones de euros por comprar Delivery Hero, en una operación que excluye a Glovo
En medio de todo este rosario de problemas con las autoridades, este verano se ha producido un movimiento mayúsculo en el sector, como es la oferta del gigante americano Uber para tomar el control de la alemana Delivery Hero que, como hemos indicado antes, el último día de 2021 entró como máximo accionista de Glovo. La oferta tiene un volumen de unos 13.000 millones de euros (14.800 millones de dólares). Aunque las partes parecen ya de acuerdo, la operación no se formalizará hasta dentro de unos meses, sobre todo por la complejidad de los asuntos regulatorios. En este sentido, y para curarse en salud, Glovo y algunas otras compañías en manos de Delivery Hero, no entrarán en la operación, sino que serán traspasadas a una nueva propiedad. En el caso de la firma catalana, todo parece indicar que su accionista será SSW Partners, que se quedará con una docena de filiales locales, valoradas globalmente en 1.600 millones de dólares (merece la pena recordar que cuando Delivery Hero adquirió Glovo, la valoró en 2.300 millones de euros, unos 2.600 millones de dólares).
¿Quién hay detrás de SSW Partners?
A pesar de la transacción, los neoyorquinos de SSW Partners no parecen interesados en mantener la propiedad de Glovo, sino que serán un parking de acciones mientras no aparezca el comprador definitivo. Esta firma de inversión fue creada en 2021 por Eric Schwartz, Joshua Steiner y Antonio Francesco Weiss, la inicial de cuyos apellidos da nombre a la marca. El primero de ellos estudió un grado técnico en la Universidad de Pensilvania (lo que allí se denomina Bachelor of Science) y luego un MBA en Wharton.
Su experiencia profesional se inició en Goldman Sachs a mediados de los ochenta y luego pasó por firmas financieras y aseguradoras. Llegó a dirigir los Atlanta Hawks, equipo de baloncesto de la NBA. Actualmente, es el máximo accionista del equipo de París de la Euroliga de baloncesto. También es miembro del Council for Foreign Relations. Por su parte, Steiner se formó en la Universidad de Yale y profesionalmente pasó por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, por la banca Lazard y por Bloomberg, entre otros.
Finalmente, Weiss cursó estudios en las universidades de Yale y Harvard, y posteriormente entró a trabajar en Lazard, donde desarrolló una larga carrera que le llevó a ser nombrado responsable mundial de banca de inversión de la entidad. En 2015, y durante dos años, fue subsecretario del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. En la actualidad es consejero del Banco Santander. La firma SSW inició su trayectoria con la adquisición de la compañía auxiliar del automóvil Veoneer, con sede en Suecia. El patrimonio que gestionan es de unos 650 millones de dólares.
Las pérdidas continuadas de Glovo son el indicador claro de que la empresa necesita incrementar su volumen de actividad para poder ser considerado un negocio rentable
Las pérdidas continuadas de Glovo son el indicador claro de que la empresa necesita incrementar su volumen de actividad para poder ser considerado un negocio rentable, pero en este punto topamos con una realidad difícil de ocultar: en una ciudad como Barcelona, donde la circulación de vehículos es cada vez más dificultosa, la proliferación de riders —muchos venidos de lugares donde el código para circular tiene el tratamiento de obra de ficción— complica todavía más las cosas.
Además, hay que pensar que con el volumen actual de trayectos que hacen estos intrépidos pilotos de la mochila amarilla, la empresa es incapaz de ganar dinero, de modo que la entrada de Glovo en territorio de números negros implica incrementar de manera considerable la densidad de repartidores, una circunstancia que solo de pensarlo hará temblar al más valiente de los ciudadanos de Barcelona.
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