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GVC Gaesco confía en los resultados empresariales "sólidos" para aislar el "ruido político" en bolsa

La firma inversora catalana cree que en 2026 se mantendrá el buen momento bursátil y señala los centros de datos como el gran elemento de riesgo internacional

Jaime Puig, director general de GVC Gaesco, durante la presentación de las perspectivas de 2026 | GVC Gaesco
Jaime Puig, director general de GVC Gaesco, durante la presentación de las perspectivas de 2026 | GVC Gaesco
Carlos Rojas | VIA Empresa
Adjunto a dirección
Barcelona
28 de Enero de 2026 - 04:55

Son tiempos extraordinarios en las bolsas de todo el mundo. "Normalmente, la economía funciona como un corazón: se expande y se contrae". Con esta premisa, Jaume Puig, director general de GVC Gaesco, ha sintetizado el comportamiento de los mercados internacionales en la sesión de Perspectivas Financieras 2026 de la firma catalana, celebrada este martes en el Auditori L'illa. El problema es que esta máxima ha dejado de cumplirse: los resultados empresariales tan "sólidos" que vive la eurozona -y también Catalunya- no se han traducido en una euforia inversora. Un hecho "inédito" en la historia reciente que hace pensar que el año 2026 será otro año de estabilidad bursátil.

 

El diagnóstico de Puig es que desde la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, las compañías han aprendido a gestionar mejor los ciclos alcistas: "Hoy, si generan 100 euros de caja, invierten 50 y reparten los otros 50, y eso es sanísimo para el mercado". Durante 2025, GVC Gaesco visitó 367 firmas de 21 países del mundo y solo detectaron un caso de "conato de euforia": "Nos encontramos una empresa en Bélgica que cada año invertía 100 millones de euros y que de repente saltó a los 1.000 millones".

Habitualmente, esta tendencia constituye un signo de preocupación -de hecho, Puig ha asegurado que salieron "mareados" de aquella reunión- y de confianza excesiva de las compañías. Y se suele repetir porque la fotografía acostumbra a ser como la actual, en la que las ventas, los dividendos, el margen de ebitda o el flujo de caja libre se encuentra en máximos. Es la fase de expansión a la que hacía referencia el dirigente de GVC Gaesco.

 

Víctor Peiro, director de análisis y estrategia de la firma, ha reforzado el mensaje. "Los beneficios empresariales han subido un 184% desde 2019, mientras que la mejora acumulada de los mercados durante este tiempo ha sido del 185%", ha expuesto. Una sintonía que, de acuerdo con GVC Gaesco, abre la puerta a un "potencial de subida" en el futuro más inmediato. Otro indicador es la ratio precio-beneficio (PER), que se acortará de media tanto en el Nasdaq como en el Ibex-35 al ritmo actual. El único freno sería que los resultados empresariales detuvieran su escalada.

Tanto Peiro como Puig han destacado la fuerza que tienen los beneficios a la hora de cimentar la confianza inversora. Ni siquiera el "ruido geopolítico" de los aranceles de Donald Trump, la guerra de Ucrania o el conflicto de Gaza han supuesto un escollo para el repunte bursátil. Los índices que más crecieron fueron los de la eurozona, especialmente el Ibex-35, que cerró con un incremento de cerca del 50% interanual. Es la segunda mejora más grande de su historia, hecho que Puig ha atribuido al "retraso" de valoración que sufría el selectivo español.

El 2026 apunta a ser un año dominado por el 'value' y que registre una revalorización de la bolsa de hasta el 20%

De cara a 2026, GVC Gaesco estima cerrar el año con un nuevo aumento bursátil de entre el 5% y el 15%, con un techo del 20%. En el caso del Ibex-35, el repunte proyectado es del 12%, debido a la estabilización de tipos, la resiliencia del mercado laboral o los diversos planes y acuerdos que se están adoptando en Europa. Al mismo tiempo, Puig ha apostado por un curso nuevamente dominado por el value (valor) sobre el growth (crecimiento). La diferencia entre ambas tipologías es el perfil de empresa que forma parte de la composición del mercado: los value tienden a ser compañías maduras y resistentes -como las del Ibex-35-, mientras que los growth priorizan el crecimiento y la reinversión de los beneficios -caso del Nasdaq-, en lugar de otorgar tantos dividendos.

"Llevamos cinco años en este ciclo, desde la comercialización de la vacuna de la covid-19", ha señalado Puig, quien ha avisado que la situación podría cambiar en cualquier momento, dado que "los ciclos value duran entre cinco y ocho años". Por su parte, Peiro ha recomendado mantener la inversión en compañías que han funcionado bien como Naturgy (+11,5% interanual) por los cambios estructurales que experimentaron durante el 2025.

Los centros de datos, el gran cisne negro

Hace tiempo que en los mercados internacionales se especula con la posibilidad de que las llamadas Siete Magníficas (Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Nvidia y Tesla), es decir, compañías tecnológicas que aglutinan el 40% del S&P 500, atraviesen una situación de burbuja que amenace las bolsas mundiales. En su intervención, Puig ha precisado que el problema no es la IA, sino su derivada "inmobiliaria": los centros de datos.

"El 90% de las ventas de chips de Nvidia son para centros de datos, todo el mundo invierte mucho, pero el riesgo es que una vez que estos centros de datos deban ocuparse, la demanda no corresponda", ha afirmado. Puig calcula que estos activos necesitan tener la mitad del espacio ocupado para "alcanzar un punto muerto" en relación con la inversión que se destine, y ha advertido que la demanda deberá cubrir la oferta en un plazo de menos de cinco años: "La obsolescencia de los chips GPU de Nvidia es de tres años. Si nos esperamos cinco años será un desastre, porque las cantidades que se están invirtiendo son ingentes".

Puig: "La obsolescencia de los chips GPU de Nvidia es de tres años. Si nos esperamos cinco años será un desastre, porque las cantidades que se están invirtiendo son ingentes"

Por otro lado, Peiro también ha mencionado sectores como la defensa, el farmacéutico o el lujo como riesgos potenciales. No lo será el petróleo, según Puig, porque mantiene su importe medio por debajo de los 70 euros por barril. "Para que la economía mundial sufriera, el precio debería duplicarse hasta los 126,9 euros por barril", ha añadido. En este sentido, el dirigente también ha descartado impactos derivados de la situación en Venezuela por la falta de inversión de las infraestructuras y porque su crudo es "el de peor calidad".

Los servicios y el ahorro siguen al alza

Durante los últimos ejercicios, las economías fuertes en servicios han presentado las mejores tasas de crecimiento en la eurozona. En 2024, Catalunya mejoró su PIB un 3,6%, una décima por encima de la media española (3,5%). Para Puig, la relación entre ambas circunstancias no es casual, y precisamente explica por qué ello disipa cualquier fantasma de recesión a estas alturas: "Los servicios representan más del 70% del PIB en zonas avanzadas. Para que haya una recesión tendrían que aflojar, y hoy por hoy eso no ha sucedido. Si lo que aguanta la economía sigue fuerte, ¿por qué debemos creernos que vendrá una crisis?".

Por otro lado, Puig ha defendido que el buen momento del mercado laboral, con datos récord de empleo, se explica por los puestos de trabajo que generan los servicios. Además, el director general de GVC Gaesco también atribuye al sector que tanto el ahorro como el consumo presenten comportamientos al alza. "¿Cómo financia el consumidor los servicios que está consumiendo? Con trabajo, no con ahorro", ha aseverado. Su afirmación también se basa en la cifra de patrimonio familiar, la cual no deja de crecer. En el Estado ha aumentado un 30%, y en Europa un punto más. Dada la solidez de todos los indicadores que GVC Gaesco considera relevantes, la radiografía es lo suficientemente optimista como para considerar al 2026 como un buen año para seguir invirtiendo.