Catalunya ha tenido tradicionalmente un corazón industrial. Las fábricas textiles de principios del siglo XX impulsaron el territorio como uno de los principales motores industriales del sur de Europa. Sin embargo, con el cambio de siglo, los servicios han reducido el peso de la industria en la economía. Ante este escenario, en los próximos años el sector afronta el reto de seguir siendo relevante en un contexto cambiante, en el que la sostenibilidad y la tecnología desempeñan un papel cada vez más determinante y donde los fondos Next Generation pueden ayudar, tal y como apuntaron varias voces tras la crisis de la Covid-19. Para ello, el sector ha firmado con la Generalitat el Pacte Nacional per a la Indústria, una oportunidad única para reindustrializar el territorio.
Este es el contexto del segundo episodio de la nueva temporada de L'empresa al dia, el pódcast de VIA Empresa, que se centra en un sector en plena transformación. Oriol Alcoba, director de innovación y transferencia del conocimiento en Esade y director general de Industria de la Generalitat entre noviembre de 2022 y mayo de 2025, es el invitado del segundo episodio.
Punto de inflexión para la industria catalana
Según Alcoba, la industria se encuentra en un “punto de inflexión”. "Seguimos contando con una serie de activos muy importantes y la industria catalana es muy diversificada, con capacidad exportadora. Tenemos talento y toda una serie de elementos que no hemos perdido y que nos sitúan en una muy buena posición", afirma. Sin embargo, advierte que, al mismo tiempo, "los sectores más importantes que tenemos están en plena transición" y, por ello, señala la necesidad de "tomar decisiones" en ámbitos como la descarbonización y la digitalización. “En el ámbito de productividad tampoco estamos tan bien como deberíamos”, agrega. En este contexto, defiende que se necesitan decisiones a corto plazo en tecnología e innovación para “sofisticar” la industria. Si no se hace, augura "problemas" a medio plazo.
En este sentido, una de las decisiones estratégicas que se han tomado en este sentido es el Pacte Nacional per a la Indústria, que Alcoba define como una “hoja de ruta de país”, con compromisos del Govern y un contrato con los agentes sociales, la industria, los agentes del conocimiento y las universidades, entre otras que da estabilidad a medio y largo plazo al sector.
Alcoba valora positivamente el mensaje de estabilidad a medio y largo plazo que transmite el pacto porque la industria debe saber "hacia dónde vamos" y debe ver que el Govern y todas las instituciones están alineadas con un único discurso, porque recuerda que cuando se habla de política industrial no solo se hace referencia a lo que pueda hacer la dirección general de industria, sino también el Departament d'Empresa i Treball. "Decisiones sobre el territorio, energía, e incluso cultura, acaban teniendo un impacto en las políticas industriales. Por tanto, un pacto al final ordena todas las políticas de Govern, no solo del departamento que está encargado de ayudar a la industria y, por otra parte, lanza un mensaje de estabilidad a medio y largo plazo en un momento en que esto es fundamental", añade.
"El VAB tiene algo de trampa, porque el peso de la industria es un indicador relativo, que no sólo se ve afectado por cómo crece en sí misma, sino en el conjunto de la economía"
Sin embargo, advierte que es necesario ser prudentes a la hora de marcar objetivos como el Valor Añadido Bruto (VAB) como el que se marcó el anterior pacto del 22%. En este sentido, asegura que pese a que la industria ha crecido mucho en los últimos años, no ha quedado reflejado en este indicador porque otros sectores como el turismo han crecido mucho también. "El VAB es uno de esos indicadores que tienen algo de trampa porque al final el peso de la industria respecto al global de la economía es un indicador relativo que no solo se ve afectado por cómo crece la industria en sí misma, sino en cómo crece en el conjunto de la economía", advierte.
Las líneas de actuación de la industria catalana
En cuanto a las líneas de actuación, el director de Innovación y transferencia del conocimiento en Esade recomienda dos estrategias claras: “sofisticar” la industria que ya existe (la industria química, de la automoción y agroalimentaria, principalmente) e invertir en sectores que actualmente tienen un peso “anecdótico”, pero tienen una mayor productividad para ser mayor. En este sentido, valora el proyecto InnoFAB, que considera clave para facilitar que la investigación que ya se genera llegue finalmente al mercado. "Es una inversión muy estratégica, ya que va, precisamente, donde tenemos el agujero", explica.
"Necesitamos polígonos con infraestructuras adecuadas, generación de energía distribuida, conectividad robusta, otros tipos de servicios y gobernanza, que a menudo la perdemos de vista"
Durante la conversación, también insiste, en línea con lo que apunta el director de VIA Empresa, Carlos Rojas, que para modernizar la industria hay que empezar por los polígonos industriales. "Necesitamos polígonos con infraestructuras adecuadas, generación de energía distribuida, conectividad robusta, otros tipos de servicios y gobernanza, que a menudo la perdemos de vista", afirma.
Otro de los temas abordados es el papel transformador del Corredor Mediterráneo, aunque Alcoba advierte que no es una “varita mágica” y que, por sí solo, no es suficiente si no va acompañado de otras medidas como habilitar más suelo industrial y mejor ubicado, con mejores infraestructuras de intermodalidad, entre otros.
La descarbonización industrial

En materia de sostenibilidad, identifica dos extremos: por un lado, la visión más ecologista, que rechaza cualquier actividad que contamine, y por otro, aquella que prioriza la actividad económica en detrimento de la ecología. En este punto, defiende que lo importante es que ambas visiones "dialoguen" y señala que, en general, la industria ya lo está haciendo. También explica que el proceso de descarbonización está hoy más asumido por la gran industria, que le ve como una necesidad para seguir siendo competitiva, que por las pymes, que a menudo lo perciben como un mensaje “muy regulatorio” que implica un mayor gasto sin identificarlo como una oportunidad para generar negocio.
Este planteamiento le vincula directamente con el aplazamiento de la descarbonización en el sector del automóvil, que, según Alcoba, puede frenar la competencia con China, un país que define como una “fuente enorme de oportunidades”. En este sentido, defiende la necesidad de "ponerlo fácil" a las empresas chinas para que puedan producir desde Catalunya, dado que han avanzado de forma en este proceso.
El futuro industrial en Catalunya
Mirando hacia el futuro industrial de Catalunya, Alcoba propone apostar por nuevos sectores, pero sin dejar de lado la sofisticación de la industria tradicional catalana, calificada por sí mismo como una “joya”. Además, para él, Catalunya debería apostar por sectores que tienen un impacto en otros productivos como el de los semiconductores, que acaban impactando en una gran cantidad de industrias. Por otra parte, también señala otra palanca como la descarbonización con tecnología propia, para aprovechar para desarrollar el sector.
Por otra parte, en el pódcast también se habla de innovación y de si Catalunya está lejos de un escenario en el que esta pueda florecer, a partir de un artículo publicado en VIA Empresa en el que el propio Alcoba afirmaba que "la innovación florece en territorios compactos, donde la concentración de agentes y la calidad de las conexiones entre ellos crean un efecto multiplicador".
Al respecto de esta cuestión, asegura que “no estamos tan lejos”, pero advierte que en Catalunya todavía falta una mayor conexión entre empresa y universidad, y pone a Corea del Sur como ejemplo a seguir. A nivel europeo, destaca a Alemania como referente en la conexión entre conocimiento e industria.
"Tenemos instituciones que lideran la supercomputación, la fotónica o la genómica y que ya acumulan una cierta tradición en la generación de conocimiento. Por tanto, este conocimiento, quieras o no, empieza a desbordar hacia la sociedad"
Pese a los retos, Alcoba se muestra optimista y asegura que la generación de conocimiento que se está produciendo aquí está llegando a una cierta "madurez" que hace dos décadas no se daba. "Tenemos instituciones que lideran la supercomputación, la fotónica o la genómica y que ya acumulan una cierta tradición en la generación de conocimiento. Por tanto, este conocimiento, quieras o no, empieza a desbordar hacia la sociedad", recuerda el director de Innovación de Esade.